jueves, 20 de septiembre de 2012

Por que dejamos de Funcionar: Perdemos Energia


1. Si el ayer cae en el olvido. Cuando un fallo de memoria se refiere a algo concreto (una fecha, un nombre...), no es importante. El fallo significativo es aquel que afecta a algo que uno ha hecho el día anterior o hace tres días.
2. Cuando veas repeticiones. Si una persona pregunta algo y, al cabo del rato, vuelve a preguntarlo como si no lo hubiese hecho antes... toma nota.
3. Si el día a día se ve afectado. Hay que atender a los fallos de memoria que empiezan a tener implicaciones en la rutina diaria. Por ejemplo, si una ama de casa acaba con la despensa llena de paquetes de lentejas porque se ha olvidado de que ya las compró.
4. Ante lo extraño. Por ejemplo, tu madre antes hacía unos menús variadísimos y, de repente, solo hace garbanzos y judías verdes, y no sale de ahí. Eso te debe extrañar.
5. En la punta de la lengua. Si esos fallos de memoria se acompañan de dificultad a la hora de expresarse, cuando empiezan a fallar palabras muy comunes (mesa, lápiz, pan...).
6. Cambios de carácter. Si alguien afable le falla la memoria y empieza a mostrarse irritable o agresivo puede ser un signo de Alzheimer.
7. ¿Cuándo pasó esto? Cuando se empieza a perder la capacidad de colocar los recuerdos en el tiempo y lo que se hizo hace un mes se piensa que pasó hace un año y viceversa.
8. ¿Qué día es hoy? Una persona con principio de Alzheimer puede tener problemas para saber qué día es pero, además, no sabe cómo saberlo.
9. Apatía. Si se dejan de hacer actividades que antes resultaban placenteras. Una señora o un señor que todas las tardes iba con las amigas o a echar la partida si se pasan meses sin hacerlo y nadie sabe muy bien por qué es así... es un motivo para estar alerta.
10. La pregunta. Si te planteas “¿No será que tiene Alzheimer?” es el momento de ir al médico.

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