domingo, 23 de diciembre de 2012

La Importancia del AUTOCONTROL

Mi laboratorio de Neurociencia de Sistemas de Psicopatología (SNPlab) de Harvard investiga cómo imponemos nuestra voluntad a nuestro instinto.

¿Por qué le interesa el autocontrol?

Porque es la habilidad madre de todas las demás y, cuando nos falla, también lo es de nuestros problemas de conducta y, para muchos, de criminalidad. Los delincuentes lo son por su falta de autocontrol de sus impulsos e instintos primarios.

¿Los mejores se autocontrolan más?

Han ejercitado la capacidad de esforzarse y sacrificarse por una gratificación no inmediata. Habrá oído hablar de un experimento muy citado en pedagogía...

¿Elegir o caramelo hoy o dos mañana?

Sí, es un clásico, pero ilustrativo: darle un caramelo a un niño por un esfuerzo inmediato y prometerle que, si es capaz de esperar a mañana para comérselo, le darás dos.

El niño que sabe esperar será más feliz.

Pues sí, porque ya tiene más autocontrol.

¿Cuestión de genética?

No sólo de herencia. Y esa es una buena noticia. Hemos demostrado que el autocontrol está relacionado con nuestra capacidad de memorizar y programar actos en el tiempo. Y es muy mejorable con ejercicios.

¿Y...?

Por lo tanto, si ejercitamos la memoria planificadora, también mejoraremos nuestro autocontrol, nuestra disciplina a largo plazo y, con esfuerzo y método, nuestras habilidades: desde saber tocar el piano hasta adelgazar.

¡Estupendo! ¿Debo empezar por memorizar y no escribir la lista de la compra?

No hablo de una memoria tan sencilla ni tan mecánica. Nosotros sólo hemos demostrado que existe una relación entre el autocontrol y la capacidad de memorizar y programar actos que, luego, deben cumplirse.

¿Por qué están relacionados?

Todavía no podemos describirlo con precisión, pero el cerebro habituado a memorizar programas de acción es también más hábil para posponer la gratificación inmediata, porque también pospone los instintos.

Por ejemplo.

Si quiere adelgazar, la habilidad no es tanto ser capaz de sacrificarse y decir "no" en plan héroe al trozo de tarta como la de memorizar una dieta saludable y seguirla. Así, la memoria ayuda a superar el instinto.

¿Cómo se ejercita?

Lo describimos como una especie de meditación de contacto permanente con tus objetivos: tener presencia de tu programa mental y visualizar a menudo sus etapas y el éxito -la gratificación final- de esos planes.

¿Por qué?

Los impulsivos caen en la tentación porque su atención tiene dificultades para relegar la gratificación inmediata. Está tan focalizada en el placer inmediato de la comida, la droga, el sexo... que son incapaces de posponerla a cambio de otras posteriores.

El pastel sin espera les sabe mejor.

Y, en cambio, les cuesta mucho acceder en ese instante a los circuitos de la memoria donde almacenan sus objetivos futuros: ese cuerpo esbelto; el triunfo tras el esfuerzo.

¿Por qué memorizar ayuda?

Porque la memoria de programación mejora la flexibilidad cognitiva para visualizar mejor los objetivos a medio y largo plazo.

¿Hay ejercicios especiales?

Los estamos perfeccionando.

¿Cómo experimentan con la memoria?

Nuestro laboratorio es conductual, pero contrastado con un escáner de las ya conocidas imágenes por resonancia magnética funcional (FMRI) y otro de bioquímica con el que medimos niveles de dopamina.

Un neurotransmisor clave.

Fundamental para entender los mecanismos cerebrales de motivación de la conducta humana y saber por qué cada uno de nosotros actuamos como actuamos y por qué cada uno de nosotros actúa diferente.

¿La dopamina modula el autocontrol?

Está muy relacionada con la capacidad de cada uno para planificar su conducta para mantener -o no- esfuerzos a largo plazo.

¿Si miden el autocontrol podrían determinar la responsabilidad de cada uno?

Siempre me he negado a que nuestras investigaciones se utilicen en los juzgados.

Tal vez en la selección de personal.

Dejaré algo muy claro: la ciencia y la justicia persiguen fines radicalmente diferentes. La ciencia, a partir de promedios en resultados de experimentos individuales, infiere resultados de validez para toda la especie.

¿Los resultados no sirven para juzgar?

No, porque el cerebro de cada uno de nosotros es diferente y único, y esa responsabilidad individual es precisamente la que es juzgada por la justicia, la moral o la ética: los científicos no juzgamos nunca a cada uno de los seres humanos; intentamos que cada uno nos enseñe algo de todos los demás.

Le veo preocupado.

Hemos descubierto un área neuronal que se activa cuando mentimos. Y la prensa nos persigue, pero yo dejo claro que su activación varía en cada individuo y, por lo tanto, no podemos probar de forma concluyente la sinceridad de cada persona.

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