lunes, 19 de enero de 2015

Enrique Rojas Mucho Orden en el Horario y Mucha Perseverancia y Constancia

El orden y la constancia son dos joyas de la conducta. Cuando yo empezaba mis estudios en la Facultad de Medicina, gracias al influjo de mis padres y en especial de mi hermano Luis, me di cuenta de la enorme importancia que tenían ambas. Voy a desmenuzar su contenido.
El orden es un valor humano que se refiere a la buena disposición de las cosas entre sí y a saber poner cada una de ellas en el lugar que le corresponde. Pero el orden tiene muchos significados, se abre en abanico y nos ofrece un muestrario de posibilidades amplio y diverso. Aquí voy a referirme a la vida ordinaria, al día a día:
1. Orden en el horario: esta es la base. Levantarse a la hora adecuada y tener una regularidad de las actividades programadas. Cuando uno tiene orden, el tiempo se dilata y se llega a más cosas. Una hora fija aproximada de acostarse y de levantarse. La disciplina nos hace metódicos, dueños de nosotros mismos.
orden-y-constancia2. Orden en la habitación: entrar a la habitación de alguien es hacer un retrato psicológico del que la habita. Puede parecer de entrada una cosa sin importancia, pero el buen observador verá cómo están las cosas que esa persona tiene y maneja a diario. Cuando hay orden, aquello desprende paz, serenidad e invita a quedarse allí. Una habitación que es una leonera, donde el desorden campa por sus respetos y todo es caótico, refleja bien a las claras la persona que vive en ella. Que cada cosa esté en su sitio y después de utilizarla, devolverla a su lugar. Según la compañía de consultores Priority Management de Pittsbusrgh, una persona media gasta un año de su vida buscando cosas perdidas. Cajones, carpetas, libretas y tener en el ordenador todo bien clasificado. Este orden simplifica la vida y produce una tranquilidad casi inmediata. El orden aporta a la vida comodidad, eficacia, simplificación de la vida, calma.
3. Orden esa prender a tirar lo que ya no sirve. Es impresionante lo que uno puede llegar a guardar si no anda con cuidado. Ordenar es saber desprenderse de lo que estorba. Y en la duda: lo mejor es tirar. Qué paz produce sacar un cajón de su sitio, ponerlo encima de una mesa y empezar a mandar cosas inútiles a la papelera. Esto parece una anécdota pequeña, pero no lo es.
4. Orden en la cabezaEl que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Y para eso: aprender a ser concretos, no querer tocar demasiadas teclas ni ser salsa de muchos guisos. Aprender a renunciar es sabiduría. Y al mismo tiempo es esencial tener una jerarquía de valores bien establecida: lo que es decisivo, lo importante, lo ordinario, lo marginal. El orden mental es placer de la razón y sedante de la afectividad. Tener las ideas claras produce una alegría interior que no tiene precio. Orden en la forma de vivir, de trabajar, de pensar, de superar las adversidades. Orden ético, afectivo, en las prioridades… hay un orden oculto por debajo incluso de las apariencias, que toca a cada uno descubrir.
5. Ser organizado. A esta modalidad le llamaría yo orden dinámico, que no es otra cosa que prever, adelantarse, evitar la improvisación. Frente a los puntos anteriores que estarían dentro del espectro de orden estático.
6. Orden y, a la vez, saber ser flexible. Esto quiere decir saber aceptar los cambios e imprevistos que surgen y que forman parte de la vida misma y que rompen el orden que uno tenía establecido. Entre el desordenado de campeonato y el perfeccionista y maniático del orden, hay una gama rica y multiforme. El rígido perfeccionista sufre y se altera porque las cosas no siguen la secuencia por él establecida. La persona ordenada lleva bien estos hechos y no pierde la calma. El orden da armonía y equilibrio a la vida. Es más, me atrevería a decir que no hay verdadero equilibrio psicológico sin orden.
Constancia es tenacidad sin desaliento. Firmeza y perseverancia en los objetivos que uno se ha puesto. Es uno de los grandes pilares de la personalidad madura. Habiendo tomado una determinación concreta, constancia es no darse por vencido, crecerse ante las dificultades que surjan. Así se edifica un ser humano fuerte, firme, consistente, rocoso, de una pieza.
Todo hábito es continuidad en el esfuerzo: saber esperar y saber continuar. Es una forma de valentía contra la fatiga y la renuncia. Dice Unamuno en su Diario íntimo: «No darse por vencido, ni aún vencido». La persona constante se ha ido haciendo así a base de pequeñas renuncias, ganando batallas menudas hasta llegar a ser hercúleo, de piedra, difícil de derribar. Acabo de terminar en estos días el libro La vida oculta de Fidel Castro, escrita por Juan Reinaldo Sánchez, que fue durante 17 años su guardaespaldas y que en un momento determinado se dio cuenta del tráfico de drogas gestionado por Castro y su gente… Quiso dimitir de su cargo y fue a la cárcel, en donde tuvo el trato habitual de las cárceles cubanas, dos años de prisión y necesitó reunir el dinero para escapar de la isla doce años después para pagar a la red de pasadores los diez mil dólares que precisaba: su lucha fue titánica, sin desmayo, contra toda esperanza…
El que es constante va consiguiendo ser estable y no se detiene en el cortoplacismo, sino que mira en la lejanía, por sobreelevación, acostumbrado de vencerse aquí y allí.
El orden y la constancia tienen como fruto inmediato el conseguir objetivos concretos, medibles, bien delimitados. El fruto mediato es la alegría, que es estar contento con uno mismo intentando sacar lo mejor que llevamos dentro, venciendo presiones y resistiendo infortunios. De ese modo, irá ganando en fortaleza y será cada vez más libre.
La vida diaria sigue siendo la gran cuestión. El secreto del éxito de muchas vidas descansa en haber trabajado bien estos dos pilares: bravura intrépida escondida en el remanso de muchos días sencillos y normales, la grandeza de hacer bien lo ordinario y aguantar los momentos malos. Así todo se desliza hacia una vida lograda, que no es otra cosa que autorrealización.
Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría.

martes, 13 de enero de 2015

El Cuidado de las Almas 2015

Prendre soin  de l’âme

5La portée thérapeutique de la philosophie se conçoit également du point de vue de son objet, qui ne peut finalement être autre que l’âme elle-même. Si la raison est en quelque sorte le moyen de la morale, c’est-à-dire la faculté qui permet de distinguer le bien du mal, l’âme est effectivement le lieu où se décide si l’homme est moral ou ne l’est pas. L’objet de la philosophie pratique est donc l’âme, tandis que la rationalité serait plutôt le moyen de la perfectionner.
6Le sens d’une philosophia medicans découle alors tout entier de l’idée qu’une âme immorale est une âme malade, et la philosophie antique conçoit effectivement que les défauts de raison morale sont un problème de santé. Cicéron écrit clairement qu’une âme « (…) agitée et entraînée loin d’une raison complète et ferme y perd non seulement l’accord avec elle-même mais la santé. »6 Il n’en reste pas moins que les maladies de l’âme sont souvent évoquées par comparaison avec celles qui affectent le corps. « De même qu’il y a dans le corps maladie, faiblesse et vice, - rappelle encore Cicéron7- de même ils sont dans l’âme. » Diogène Laërce use de la même comparaison : « Comme on parle des infirmités du corps, la goutte, le rhumatisme, il y a aussi dans l’âme l’amour de la gloire, le goût du plaisir et choses semblables. »8
7Il était prévisible que les prétentions thérapeutiques de la raison philosophique la mettent en demeure de s’expliquer sur son pouvoir de soulager les corps. Mais ce n’est là que comparaison, et l’on aura bien compris que l’objet de la philosophia medicans est seulement l’âme, sans que les pathologies auxquelles elle prétend pouvoir porter remède ne se rapportent directement à l’ordre corporel. C’est là ce qui distingue la philosophie de la plupart des autres pratiques de soin, puisque, dans le voisinage de la psychanalyse, ce sont tout d’abord les maux de l’âme qu’elle peut espérer soulager. En effet, « Dans les textes antiques qui assimilent la philosophie à une activité d’ordre thérapeutique, l’objet supposé ou déclaré de cette activité est l’âme, de même que celui de la médecine au sens propre est le corps. »9
8Il n’est cependant pas bien sûr que certaines pratiques corporelles ne requièrent pas un travail intérieur dont la philosophie donne parfois l’impression d’avoir le monopole. Les soins corporels ne sont effectivement pas si peu philosophiques qu’il pourrait de prime abord le sembler, et en ce qui concerne les pratiques orientales notamment, il se trouve que les états de la conscience sont une catégorie cardinale de leur exercice.10 La philosophie envisage certes la santé relativement à la nature incorporelle de son objet, mais elle donne aussi un fondement aux pratiques corporelles issues de civilisations non encore averties des exigences du dualisme cartésien. Il est vrai que, dans une épistémologie toute orientale, et lorsque les états du corps dépendent de ceux de l’âme, les pratiques corporelles ne peuvent plus être envisagées indépendamment de la philosophie.11
9De la même façon, le platonisme dévalorise le corps sans le séparer de l’âme et, contrairement à ce que l’on a parfois l’imprudence de prétendre, une telle dévalorisation n’implique aucun dualisme. A notre avis, l’ascendant que l’âme platonicienne exerce sur le corps tient même à un modèle philosophique comparable à celui des pratiques orientales. Dans le platonisme en effet, nous voyons que « Le corps est proposé à l’âme comme une matière qu’elle devra sans cesse façonner à sa propre ressemblance, après qu’elle-même aura imité les Formes. L’âme a pour office de faire pénétrer les lois immuables de l’harmonie, qui règnent sans contestation dans le monde céleste, en elle-même et dans le corps. Par la gymnastique et par la danse, elle fait imiter au corps les belles mœurs et les beaux caractères qu’elle-même a obtenus en imitant les Formes. D’où l’obligation « de ne jamais mouvoir l’âme sans le corps, ni le corps sans l’âme », « si l’on veut être appelé à bon droit à la fois beau et bon, au vrai sens de ces mots ». »12 Le parallèle avec les pratiques orientales saute aux yeux, car il s’agit effectivement toujours de soumettre le corps aux décrets d’une instance d’un autre ordre que lui. C’est par exemple « […] un fait que, dans le Yoga, la spéculation sur l’âme constitue la fin ultime. »13
10En contexte antique comme en contexte oriental, l’âme est donc le véritable objet de la pratique corporelle, toute la complexité de la question tenant au fait que le corps tend à s’imposer comme support de ce perfectionnement intérieur. Platon éclaire alors toute la différence qu’il y a entre de telles pratiques et la simple activité physique, décrivant l’homme sensé comme celui qui n’a pas égard « […] à la santé, ni à ce qui peut le rendre fort, sain et beau, s’il ne doit par là devenir tempérant ; mais on le verra toujours régler l’harmonie du corps pour maintenir l’accord parfait de l’âme. »14

Les maladies de l’âme

11Quoi qu’il en soit, la philosophie antique ne prend pas véritablement le corps comme objet, et le conçoit même explicitement comme un mode d’être inférieur. L’homme Grec est d’abord une âme, et n’est par là même que peu porté à l’étude de « […] ce fardeau que nous portons avec nous et que nous appelons le corps, et où nous sommes emprisonnés comme l’huître dans sa coquille. »15 L’ambition thérapeutique de la philosophie se porte donc essentiellement sur l’âme, dont la nature complexe permet de concevoir en quoi peut consister sa maladie. L’âme antique est effectivement composée de différentes parties, entre lesquelles est établie une hiérarchie qui permet seule de comprendre dans quelle mesure la philosophie peut la tenir pour malade. Platon donne une des plus emblématiques formulations de cette particularité de l’âme humaine, laquelle comprend donc essentiellement « […] deux parties : l’une supérieure en qualité et l’autre inférieure ; quand la supérieure par nature commande à l’inférieure, on dit que l’homme est maître de lui-même – c’est un éloge assurément ; mais quand, par le fait d’une mauvaise éducation ou de quelque mauvaise fréquentation la partie supérieure, qui est plus petite, se trouve dominée par la masse des éléments qui composent l’inférieure, on blâme cette domination comme honteuse, et l’on dit de l’homme dans un pareil état qu’il est esclave de lui-même et déréglé. »16 Il est par exemple possible de dire que « […] l’âme de celui qui a soif, en tant qu’elle a soif, ne veut pas autre chose que boire ; c’est là ce qu’elle désire, ce vers quoi elle s’élance. Si donc quand elle a soif quelque chose la tire en arrière, c’est, en elle, un élément différent de celui qui a soif et qui l’entraîne comme une bête sauvage vers le boire ; car, avons-nous dit, le même sujet, dans la même de ses parties, et relativement au même objet, ne peut produire à la fois des effets contraires […] Maintenant, affirmerons-nous qu’il se trouve parfois des gens qui, ayant soif, ne veulent pas boire ? Eh bien ! repris-je, que dire de ces gens là sinon qu’il y a dans leur âme un principe qui leur commande et un autre qui leur défend de boire, celui-ci différent et maître du premier ? Or le principe qui pose de pareilles défenses ne vient-il pas, quand il existe, de la raison, tandis que les impulsions qui mènent l’âme et la tirent sont engendrées par des dispositions maladives ? »17 Ces « dispositions maladives » permettent de saisir les grands traits d’une psychologie antique, et font déjà entrevoir quelle contribution la philosophie peut apporter à une pratique de santé.
12Cette psychologie présente l’âme comme « […] une espèce de bête multiforme et polycéphale, ayant, disposées en cercle, des têtes d’animaux dociles et d’animaux féroces, et capable de changer et de tirer d’elle-même tout cela. »,18 comme un composé polymorphe dont les principales instances sont la raison et les passions.19 Le drame de l’homme se devine à la lumière de l’incompatibilité entre les différentes puissances qui cohabitent en son sein, la raison posant le plus souvent des décrets qui contredisent la pente naturelle de ses désirs. La portée thérapeutique de la philosophie se fonde sur l’hypothèse d’une hiérarchie naturelle entre ces deux instances de l’âme, la domination de l’epithumia, c’est-à-dire le siège des désirs, étant alors considérée comme une véritable maladie. Nous avons déjà vu que pour Cicéron, « […] une âme agitée et entraînée loin d’une raison complète et ferme y perd non seulement l’accord avec elle-même mais la santé. »20 « Car la pitié, – écrit-il encore – l’envie, la joie folle, le contentement, voilà ce qu’en Grec on appelle des maladies, mouvement de l’âme n’obéissant pas à la raison […] »21

La maladie du désir

13Epicure relève quant à lui quatre principales sources de maux, à savoir la crainte des dieux, la crainte de la mort, l’illimitation du désir et l’incapacité d’endurer.22 La troisième source paraît de loin la plus profonde, et semble d’ailleurs avoir si bien su résister au temps que nous sommes encore portés à y voir la plus emblématique des passions. Nulle autre ne semble effectivement aussi forte que les désirs, et c’est finalement bien là que les philosophes de l’antiquité ont conçus le siège des maladies de l’âme.
14Epicure oppose les désirs vains aux désirs naturels et, parmi ces derniers, distingue ceux qui sont nécessaires23, car seuls les désirs à la fois naturels et nécessaires semblent ne pas devoir troubler l’âme et menacer l’hêgemonikon de la raison. Une légère introspection suffit à avérer l’inaltérable pertinence de cette psychologie, car nous ne sommes pas sans quotidiennement éprouver la concurrence que nos désirs font à ce qu’il serait pourtant raisonnable de souhaiter.
15Au-delà du conflit d’intérêt qui déchire les différentes instances de l’âme, il reste encore à montrer que les passions sont une maladie, et que le désir qui s’y rapporte – le désir naturel en somme - ne renferme aucune promesse de bonheur24. C’est certainement de ce point de vue que la psychologie antique est la plus démodée – la plus intempestive aurait dit Nietzsche - puisque l’heure semble définitivement venue de « se faire plaisir » sans « se prendre la tête »… entendez sans solliciter le conseil de la raison. Calliclès défendait d’ailleurs déjà la même idée, celle « […] de vivre dans la jouissance, d’éprouver toutes les formes de désirs et de les assouvir – voilà, c’est cela, la vie heureuse ! »25 Socrate fait alors remarquer que si le bonheur est dans n’importe quel plaisir, on ne peut alors être heureux sans s’exposer aux inconvénients de la dépravation, ce qui est finalement contradictoire.26 Les véritables plaisirs ne sont au contraire précédés d’aucune douleur et d’aucun besoin, car seuls ceux dont la privation n’est pas douloureuse procurent des jouissances « pures de toute souffrance ».27
16Cette conception d’un plaisir sans désir préalable est fort éloignée de l’idée que l’on se fait aujourd’hui de l’épicurisme, puisque un épicurien est désormais pour nous celui qui cueille le jour en y goûtant les fruits qui satisfont son désir naturel. Or le plaisir que recommande Epicure n’est manifestement pas du même ordre que ce qui en est venu à porter son nom, et les Sentences Vaticanes nous sensibilisent au contraire à l’impérieuse nécessité de poser des limites au désir. L’illimitation du désir promet effectivement davantage de trouble que de plaisir, car « Rien n’est suffisant pour celui pour qui le suffisant est peu. »28 Le problème de l’âme humaine est que son désir n’ayant pas de bornes, l’impossibilité de le satisfaire réserve des souffrances qui font de l’épicurisme vulgarisé une contradiction dans les termes. Plus je me laisse aller aux plaisirs, plus le manque qui naît de l’impossibilité de tous les satisfaire me fait finalement souffrir. La détermination correcte des limites est au contraire « un aspect fondamental de la thérapeutique épicurienne ».29 Cicéron fait écho à cette nécessité de limiter le désir, puisque « […] l’âme troublée et agitée par les passions ne peut se retenir ni s’arrêter où elle veut […] »30
17Dès l’instant où il se rapporte aux passions, la nécessité de limiter ou de contenir le désir est un invariant de la psychologie antique. Le désir aliène dans l’exacte mesure où un vase percé ne peut jamais être rempli, et condamne l’âme à ne jamais être totalement et durablement comblée. Plutarque fait d’ailleurs remarquer que « […] toutes les passions et maladies sont suivies de ce que nous croyons fuir grâce à elles – l’amour de la gloire mène au discrédit, l’amour du plaisir à la douleur, la mollesse à l’effort, le goût de la domination à la défaite et à la condamnation […] »31Ce qu’il y a de plus terrible, écrit encore Platon, dans cet enchaînement de l’âme aux passions corporelles, « […] c’est qu’il est l’oeuvre du désir, en sorte que c’est le prisonnier lui-même qui contribue le plus à serrer les liens. »32 Les soins que réclame l’âme soumise à l’emprise du désir sont alors de nature manifestement philosophique.
18Si les désirs naturels nous font souffrir, c’est finalement à la vertu que nous devons abandonner nos derniers espoirs de bonheur.33 Mais l’illusion des plaisirs naturels est grande, et l’emprise fascinatrice de la passion tout aussi irrésistible, de sorte que nous ne comprenons pas bien comment les exigences de la vertu pourraient nous rendre heureux. C’est qu’il existe deux formes de bonheur, un bonheur naturel mais illusoire et un bonheur philosophique dont la profondeur réclame un sacrifice.34 Le paradoxe de ce bonheur par le sacrifice tient tout entier à la défaite rationnelle qu’implique le triomphe des passions, mais aussi aux privations et à l’assèchement du désir par lesquels la raison parvient à seulement imposer ses décrets. Dans la mesure où les deux principales instances de l’âme s’opposent, et où, comme le rappelle encore Aristote, « […] il existe dans l’âme quelque chose qui est contre la raison, qui s’oppose à elle, et qui marche contre sa direction […] »35, la victoire de l’une réclame inévitablement la défaite de l’autre, de sorte que le bonheur envisagé du point de vue de la raison – le bonheur philosophique – ne peut paraître que fort ascétique du point de vue des désirs naturels.
19Hiéroclès démontre magnifiquement que la vertu apporte finalement seule le bonheur, car « Celui qui préfère en effet ce qui est agréable et honteux à la fois, même s’il est pour peu de temps amorcé par l’appât du plaisir, ne tarde point, par l’effet de ce qu’il choisit de honteux, à en venir à un douloureux repentir. Mais celui qui préfère le beau et le pénible, bien qu’il soit tout d’abord accablé par son inaccoutumance à supporter la peine, ne tarde pas à voir, par son union avec le beau, sa peine s’alléger, et à jouir enfin par le fait de la vertu d’une pure volupté. En effet, qu’on fasse avec plaisir quelque chose de honteux, le plaisir passe et le honteux demeure. Mais qu’on fasse avec peine quelque chose de beau, la peine passe et le beau reste.»36 Il faut s’arrêter un instant sur la profondeur de ce passage, car Hiéroclès y met la raison et les passions clairement en concurrence du point de vue du bonheur. Or le bien que détermine la raison promet seule d’être heureux, tandis que le plaisir des passions nous fait finalementsouffrir. L’extraordinaire de cette démonstration est qu’elle est quasiment expérimentale, il suffit de songer au malheur qui affecte presque immanquablement ceux auxquels aucun plaisir n’est refusé.  
20La véritable échelle du bonheur est donc celle du beau et du honteux et non, contrairement à ce qu’il semble de prime abord, celle de l’agréable et du pénible. Il y aurait alors beaucoup à dire sur la frustration et la contrainte qui, en même temps qu’elles contrarient les droits devenus élémentaires de se distraire et de « profiter de la vie », se présenteraient finalement comme le premier moyen du bonheur. Et si le droit au plaisir ne nous aidait pas à être heureux ? Et si la frustration était finalement la voie du bonheur ? Notre industrie du divertissement répandrait alors le plus grand mensonge métaphysique de tous les temps, celui de l’homme qui tire sa joie de n’avoir jamais rien à surmonter.
21Le soin philosophique de l’âme consiste donc à la détourner de sa pente naturelle – infantile, pourrions-nous dire. « Que toute passion soit donc effacée et l’âme apaisée, - écrit Cicéron – en lui enseignant que ce qui donne naissance au plaisir et au désir n’est pas un bien, et que ce qui produit la crainte ou la peine n’est pas un mal. »37 Or le principal moyen de cette contradiction faite aux passions ne peut tenir qu’à l’usage de leur rivale et ennemie héréditaire.

La fonction thérapeutique du logos

22La raison étant le premier contre-pouvoir des passions qui menacent de nous faire souffrir, la prééminence que la philosophie réserve à cette faculté a bel et bien une fonction thérapeutique. L’exercice de la pensée rationnelle est soin de l’âme dans l’exacte mesure où elle détourne de la maladie du désir, et le logos éclaire les passions sous un jour qui permet de prendre conscience des douleurs qui doivent fatalement leur succéder. La réflexion philosophique permet de surmonter le plus redoutable argument de la partie inférieure de l’âme, à savoir la garantie de l’ivresse, et la fonction thérapeutique du logos consiste essentiellement à faire apparaître que le grand mal du manque et de l’envie ne compense pas le petit bien d’une volupté passagère. L’analyse rationnelle guérit des plaisirs en révélant les mensonges de la séduction, et l’homme rationnel a effectivement une dimension de plus que l’homme séduit. Galien rapporte ainsi une phrase essentielle de Chrysippe : « Une fois que le temps a fait son œuvre et que l’ardeur de la passion se relâche, on peut espérer que lelogos, s’infiltrant et prenant pour ainsi dire possession de la place, présente l’absurdité de la passion (paristanai tên ton pathous alogian). »38 Ici, ajoute André-Jean Voelke, « […] la thérapeutique consiste donc à « présenter » (paristantai) ou « montrer » (paradeiknumai) le caractère irrationnel et discordant de la passion. Cette opération mobilise le logos, et l’on peut certes y voir un retour spontané à la raison où une mise à la raison. »39
23Cette « mise à la raison » est susceptible d’une efficacité pratique beaucoup plus convaincante qu’il peut de prime abord le sembler. L’examen rationnel des passions permet effectivement de prendre un recul qui offre davantage de choix que le cours naturel des désirs. Une telle « prise de conscience » n’est d’ailleurs pas si éloignée de la cure psychanalytique, mais concède au logos philosophique une prééminence que les actuels thérapeutes de l’âme refuseront certainement de lui abandonner.40 La psychanalyse récuse la hiérarchie des facultés sur laquelle repose toute la psychologie antique, et le XXsiècle a effectivement été une lente légitimation du désir en même temps qu’il en a de plus en plus fortement dénoncé la répression. Le psychologue est finalement ici aux prises avec l’idéologie, car la libération des mœurs et des mentalités ne peut être sans lien avec la levée du joug rationnel. Mais il se peut que notre amour de la liberté nous ait poussé à la faute, et que la florescence des passions qui couvrent à présent le tombeau de la morale promette finalement davantage de souffrance que de bonheur.
24Il reste effectivement à prouver qu’au-delà de ses manifestes abus, le rationalisme pratique des anciens ne remplissait pas une fonction de garde-fou dont la levée expose nos générations à la voracité et à l’illimitation du désir dont se défiaient les véritables épicuriens. A présent que des addictions en tout genre menacent les libertins du XXIe siècle, le soin de l’âme réclame peut-être de recourir à une faculté qui est finalement la seule à pouvoir rivaliser avec l’emprise de la passion. Si l’on veut bien convenir que nos désirs naturels ont la puissance de nous faire souffrir, la raison demeure l’antidote dont la psychologie antique connaissait déjà parfaitement les vertus.

martes, 6 de enero de 2015

Manual de auto Terapia El arte de SER FELIZ

1.-Habitos de Felicidad
 Madrugar
Dulzura
Amabilidad
Habla despacio
Respira consciente
Atención Plena
Paz Interior
Vida muy Sana
Sonrie
Escribe tus Metas cada día
Encuentra tu Pasión
Desarrolla tus talentos cada día

2.-Hazte Fuerte a Nivel Emocional
3.-Mejora tu dialogo Interior
4.-Gestiona bien la dificultad
5.-Puedes ser Feliz en la dificultad y en la derrota
6.-Has de saber lo que quieres
7.-Podemos Mejorarnos Mucho
8.-Piensa en positivo
9.-Visualiza lo positivo
10.-Cree en ti
11.-Cree en ti incluso en tiempos dificiles
12.-Despojate de creencias negativas
13.-Despojate de habitos negativos
14.- Exigir menos a la vida
15.-Exigir menos a los demás
13.-Descubre tu potencial
14.-Mejora tu Potencial
15.-No temas a la vida La Fuerza de no Temer
16.-La Fuerza de disfrutar
17.-La mejor versión de ti mismo
18.-Fuera las tendencias limitadoras
19.-Se el cambio que quieres ver en el mundo
20.-Aprende de los mejores
21.-Lee Libros que te ayuden a mejorar
22.-Desarrolla tus potencialidades e Inteligencias
23.- Las palabras crean
24.-Dedica al menos una hora al día a tu proyecto personal
25.- Dedicarte a lo que más amas hacer es uno de los principios más importantes del éxito y la felicidad. No importa lo que hayas hecho hasta ahora, lo que verdaderamente importa es saber hacia dónde vas. 
26.-Se asertivo
27.-Pelea por lo que quieres 
28.-Se entusiasta en el afecto y en el reconocimiento
29.-Se caritativo y comprensivo con los fallos de los demás 
30.-Alienta a quien intenta mejorar.
31.- Trabaja cada día con Ilusión y entusiasmo 
32.-Manten la fuerza y el entusiasmo en los momentos más dificiles
33.-Manten la llama siempre encendida 
34.-Procura el bien
35.-Se calor y apoyo de los demás 
36.-Decide tu estado de animo. Estate siempre animado. 
37.-Decide ser Feliz
38.-Concreta como vas a ser feliz cada Día 
39.-Solo una persona es capaz de mejorarse a ella misma. 
40.-Liberate de tus Miedos
41.-Mejora tu confianza 
42.- Es muy importante ganar en confianza
43.- Confucio dijo ARMAS , ALIMENTO y CONFIANZA 
44.- Empieza cada día con Ilusión
45.-Aprende , Desaprende y Reaprende 
46.-Capacidad de adaptarte.
47.-Salir Fuera para Aprender 
48.-Aprender a Pensar como los Mejores
49.-Mandar es Servir 
50.-La Mejora debe abarcar distintas Areas
51.-La Mejora Fisica
52.-La Mejora Mental
53.-Salir de la Zona de Confort para dar más de ti mismo 
54.-Dar Más
55.-Dar lo Mejor de Ti mismo 
56.-Experimenta la mejora cada día 
57.-Centrate en la Acción
58.-Centrate en hacerlo mejor 
59.-Elige tus Mentores que te ayuden en tu mejora 
60.-Fortaleza Mental
61.-Muy Motivado para la mejora 
62.-Mejora real diaria
63.-Un 5% cada día
64.-Crecer y crecer y ayudar a crecer 
65.-Deseemos de manera muy ardiente
66.-Focalimos en la mejora
67.-Tengamos un plan de acción 
68.-Asumamos la responsabilidad de lo que nos pasa
69.-No echemos la culpa al entorno
70.-Fortaleza mental
72.-La gran fuerza de perseverar
73.-La Gran fuerza de la determinación
74.-La gestión adecuada de la Fustración 
75.-La persistencia en el esfuerzo 
76.-Comprometete con la acción
77.-Mejora tu actitud
78.-Cargar  la mente de creencias positivas
79.-Creencias positivas en los momentos mas dificiles
80.-Reconstruirte cada día
81.-Reconstruirte ante la dificultad
 







domingo, 4 de enero de 2015

Como Alcanzar los objetivos del Año 2015


 





La lista de propósitos para el año nuevo se hace interminable, más larga si cabe que la del año anterior. La experiencia ha demostrado que lo mejor para cumplir los nuevos retos es que sean lo más realistas y alcanzables posibles. Sin embargo, pese a nuestra buena voluntad, la mayoría suelen quedarse a mitad de camino y algunos sólo en el intento. Si quieres alcanzar tus sueños no vale con cerrar los ojos y desearlos muy fuerte. Además de las ganas, es necesario desarrollar algunos comportamientos y sobre todo, ciertas actitudes. ¿Estás listo para cumplir tu lista de propósitos de 2015?
Lo primero que debemos hacer es delimitar bien nuestro objetivo. Y por supuesto que sea lo más real posible. "El tener las expectativas demasiado altas sólo puede generarnos frustración", asegura a EL MUNDO María Bustamante, psicóloga educativa del centro de psicología Centta de Madrid. Una vez tengamos claro el objetivo, es importante planificar la manera de llevarlo a cabo. Para esto, "es fundamental ser honestos con nosotros mismos, ya que sólo se llevará a cabo aquello de lo que realmente estemos convencidos y tengamos capacidad para hacerlo", indica esta especialista.
Definir los retos de la forma más concreta y acotada posible e incluirlos en nuestra agenda es la clave para Alicia López de Fez, psicóloga y directora del centro de psicología que lleva su nombre en Valencia. Por ejemplo, de nada vale apuntar en la agenda: "Hacer más deporte". Lo ideal y lo recomendable sería anotar: "Ir al gimnasio tres días a la semana (lunes, miércoles y viernes), una hora y 30 minutos al día, incluida la ducha, de 19:00 a 20:30". Parece sencillo y obvio, comenta la experta, pero son muchos los que se quedan en objetivos generales, sin acotar, y estos objetivos están de partida, condenados al fracaso.
Es importante tener en cuenta que los objetivos pueden ir moldeándose a lo largo de los meses, en base a nuestras otras obligaciones y/o necesidades. Por ello, es crucial "tener la mente abierta y estar abiertos a cambiarlos", apunta López de Fez. Esto es, si por ejemplo, en lugar de tres días realmente sólo podemos ir dos al gimnasio, no pasa nada, no estaremos fracasando. Simplemente, estamos adaptando nuestro plan a nuestra agenda o compromisos.
Los propósitos más frecuentes año tras año, según los expertos, son ir al gimnasio, mejorar la alimentación, viajar, estar más tiempo con los nuestros, hacer más caso a los hijos, dejar de fumar o aprender cosas nuevas como por ejemplo algún idioma. En realidad, no se trata sólo de rellenar la agenda y de querer hacer cosas nuevas, sino simplemente de querer ser felices. Pero la felicidad es algo único y subjetivo para cada uno, y hay que tener claro que no es más feliz quien consigue alcanzar sus metas pues "la felicidad se trata de una elección de actitud ante los acontecimientos que nos toca vivir y no una reacción ante los logros", expone Bustamante.
Algunas variables comunes a la felicidad son bienestar psicológico, la capacidad de sentir gratitud, la sensibilidad, el servicio a los que nos rodean, y por supuesto la honestidad con uno mismo y con lo que nos toca vivir. Por ello, "aceptando lo que tenemos nos permite saber dónde estamos y de ahí podemos plantear dónde queremos dar el siguiente paso", añade.

Clave: tolerar la frustración

"La mayoría, ya de pequeños, deseamos lo que no tenemos o bien tenemos lo que desde ese instante ya no deseamos", escribió el filósofo francés, André Comte-Sponville, en su libro 'La felicidad, desesperadamente'. Y es que una de las cosas que debemos aprender desde pequeños es a tolerar los fracasos. A aceptarlos como propios, como algo normal de la vida. Los expertos en la mente humana lo llaman: tolerancia a la frustración. En otras palabras: "La tolerancia a la frustración es la capacidad que tenemos para responder con autodominio a la diferencia que existe entre la realidad y las expectativas que nos habíamos hecho", explica López de Fez.
Muchas personas tienen baja tolerancia a la frustración y no saben recomponerse al ver sus planes no cumplidos. Las personas a las que les ocurre esto, indica Bustamante, no tienen capacidad para aceptar dificultades, contratiempos, molestias o retrasos en la satisfacción de los deseos, generándoles un gran sufrimiento con sentimientos de ansiedad, tristeza, agitación, resentimiento, humillación y enfado. Suelen además, victimizarse y culpar a agentes externos de lo que les pasa.
Por el contrario, tener y saber tolerar la frustración es una gran cualidad que te permite afrontar la vida con otros 'ojos'. "Protege a la persona del ritmo desenfrenado que nos rodea, ayudándonos a mantener la calma en momentos delicados, permitiendo usar nuestra capacidad creativa para buscar diferentes maneras de solucionar los desafíos de la vida, teniendo la convicción de que hay alternativas a la inmediatez", afirma esta especialista.
Este concepto cobra especial importancia en nuestra sociedad, en nuestra 'propia actualidad' del mundo en que vivimos: la era de la inmediatez (con una simple 'click' tenemos todo un mundo de posibilidades a nuestro alcance) y la era del hedonismo (si algo no nos gusta, lo cambiamos). Incluso en las relaciones más personales, o sentimentales. Walter Riso, Doctor en Psicología y autor de 'Enamorados o esclavizados. Manifiesto de liberación afectiva', afirmaba a este periódico que las personas, en muchas ocasiones, seguimos teniendo en el plano afectivo, una baja tolerancia a la frustración, tenemos miedo a perder. Por ello, superar y a aceptar los fracasos es algo crucial para el devenir de la vida.
Saber diferir las gratificaciones, concluye Bustamante, ha demostrado ser algo crucial, pues enseña que para conseguir ciertos éxitos hay que saber esperar y trabajar por ellos.

Las Frases de Bert Hellinger

Lo esencial se mantiene oculto
Solamente el que está libre siente compasión
No se puede hacerle trampas al orden
La expiación es amor despilfarrado
La mejor preparación está en el momento presente
La madurez permanece
La paciencia confía
La paciencia hace feliz
La adicción busca detener algo
La culpa es arrogancia
La preocupación es falta de confianza
Ahí donde empieza el amor, deja de existir la culpa
La felicidad es ahora
La culpa es cómoda
La felicidad sorprende
El que mucho habla, poco quiere
Lo esencial sobrepasa la lógica
El espíritu no tiene prisa
Cuando ya no hay una demanda para la culpa, la fatalidad termina.
Lo que nos aparta de la madre se opone a la vida
El duelo es despido y comienzo a la vez
El momento oportuno es breve
Lo que no se puede inclinar, se rompe
Nos transformamos en lo que rechazamos y nos libera lo que amamos
El que se delimita, permanece limitado
Honrar a los Padres es honrar la vida
Encontrar la Identidad sólo si estás en Paz con ambos padres.
Mira hacía adelante es lo que nos queda.
Persevera en tus objetivos


sábado, 3 de enero de 2015

La Periodista Gabriele Ten Hövel "Reconocer lo que es"


Durante los últimos años pocos terapeutas han suscitado tanto interés en el ámbito germanoparlante como Bert Hellinger.
Las densas conversaciones entre la periodista Gabriele ten Hövel y Bert Hellinger parten de preguntas concretas acerca del trabajo terapéutico con Constelaciones Familiares, para, paulatinamente, dirigirse a temas tan fundamentales como la dicotomía entre implicaciones sistémicas y libertad personal, orden y violencia, indignación y moral. Al hablar de la actitud fenomenológica en psicoterapia, de la fuerza arcaica del amor y del destino de cada persona, Hellinger alcanza regiones del alma humana que sobrepasan en mucho el mero ámbito terapéutico. Así, Bert Hellinger invita al lector a acompañarlo en el camino del conocimiento que para él comienza con el reconocimiento de lo que es. "La realidad reconocida ayuda", es una de sus frases claves en un trabajo que él mismo define como "cura de almas".
En el ámbito germanoparlante, los libros y videos de Bert Hellinger se han convertido en auténticos best-sellers. Actualmente, tanto su método terapéutico como su pensamiento filosófico se está extendiendo no sólo por todos los países de Europa, sino también en Estados Unidos, Sudamérica y Asia.
Desde la publicación del primer libro de Bert Hellinger en lengua castellana Felicidad dual. Bert Hellinger y su psicoterapia sistémica, editado por Gunthard Weber en Editorial Herder, 1999, este novedoso abordaje ha suscitado gran interés también entre los profesionales del campo psicosocial en España y en Latinoamérica. Para cientos de terapeutas, varios talleres realizados en Barcelona, Santiago de Chile y Buenos Aires, fueron la oportunidad de conocer "en vivo" el trabajo con Constelaciones Familiares, y muchos de ellos se mostraron profundamente impresionados.

De interés para psicólogos, terapeutas, comunicadores, asistentes sociales, médicos, etc.

Una de las claves para ser Felices
Es Reconocer lo que es cada cosa
Para saber donde quieres ir.
Es importante saber donde estas.

Las claves del Éxito para Bert Hellinger La Relación con la Madre es la clave

"¿Por qué fracasamos?" Bert Hellinger


Bert Hellinger

Nació en Alemania en 1925, estudió Filosofía, Teología y Pedagogía. Durante 16 años trabajó como misionero de una orden católica en Sudáfrica. Más tarde se graduó como psicoanalista y a través de la Dinámica de Grupo, la Terapia Primaria, el Análisis Transaccional y diversos métodos de Hipnoterapia llegó a desarrollar su propia terapia sistémica y familiar. Su método de configurar Constelaciones Familiares enfocado directamente hacia la solución le valió el reconocimiento como uno de los terapeutas claves del mundo psicoterapéutico actual.


Los éxitos y fracasos que experimentamos en la vida, ¿son la resultante de acciones realizadas en generaciones anteriores a la nuestra o son consecuencia de nuestras propias acciones?

Me gustaría limitarlos a la vida presente porque tenemos que considerar a los lectores, qué es lo que los ayuda a alcanzar el éxito. Se ha comprobado que las comprensiones que son básicas en las Constelaciones familiares son una ciencia y tienen un efecto sobre todas las relaciones. Si uno conoce las leyes fundamentales de esta ciencia puede reconocer qué es lo que lleva a tener o no éxito. Una de las leyes fundamentales que salen a la luz a través de las Constelaciones Familiares es que todos tienen el mismo derecho a la pertenencia, y si alguien queda excluido eso tiene como consecuencia grandes limitaciones que afectan la profesión y el éxito.  Todas las personas tienen derecho a ser reconocidas como parte del sistema.


Esa es una de las leyes: que todos tienen el mismo derecho al reconocimiento, y la segunda ley es que en todas las relaciones hay un orden de jerarquía, es decir, que cada uno en su grupo tiene un lugar determinado y nadie más puede ocuparlo, al igual que él tampoco puede ocupar otro sitio: debe permanecer en el suyo. El orden de jerarquía se deriva del tiempo de pertenencia a un grupo. De esta manera, el que llegó antes tiene prioridad en relación a los que vinieron luego. Por ese motivo, los padres tienen prioridad ante los hijos; el que nació primero, el mayor, tiene prioridad ante el que nació segundo, etc. Y en una empresa, aquellos que estuvieron antes tienen prioridad ante los que vienen después. Esta ley en nuestra sociedad no está reconocida, ni siquiera se sabe.
Ahora voy a dar un ejemplo concreto: entre la madre y el hijo, ¿quién llegó primero? La madre. Sin embargo, hay muchos que se ponen por encima de ella, le hacen reproches, le indican cómo debe ser y la rechazan. El resultado es que fracasan en su profesión. Esto se puede comprobar muy fácilmente, solamente hace falta mirar a aquellos que fracasaron, por ejemplo a los que sufrieron una bancarrota, a los que perdieron su trabajo o el dinero; solamente miramos a la madre, no tienen vínculo con la madre. Esa comprensión tiene efectos muy amplios.

¿El respeto no es un factor fundamental para poder establecer este orden dentro de la jerarquía? ¿Cómo se logra eso cuando no hay respeto?

No se puede lograr. Sin respeto uno está en el lugar equivocado, no importa, simplemente se fracasa; eso tiene sus consecuencias. Si no fuera así, todos serían ricos y tendrían éxito.

¿Se podría decir que todos los que respetan a sus madres son personas exitosas ciento por ciento, o hay excepciones?

Se puede ver muy fácilmente si alguien está en sintonía con su madre, su rostro está iluminado, radiante y se lo ama. Y si se está en un negocio, entre los vendedores se ve de inmediato quién está en sintonía con su madre y ahí acude la gente. Tan fácil.

¿Cómo hacemos entonces para respetar, tal vez, a nuestra madre cuando vivimos experiencias con ella que nos llevan casi, conciente o inconcientemente, a no respetarla. Cómo perdonamos esa situación?

En ese caso nos ponemos por encima de ella, en ese momento nos ponemos por encima en un nivel superior a ella. También hay algo que juega un papel importante: bajo la influencia de nuestra conciencia diferenciamos entre bien y mal, entre una buena madre y una mala madre. Cada madre como tal es perfecta, al servicio de la vida es perfecta y entonces ¿cómo puede uno decir "mi mama es mala"? Porque no está reconociendo lo fundamental, lo esencial: de dónde proviene su vida, y eso es la superioridad. Si se pone por encima del origen de su vida, entonces, ¿cómo puede tener éxito en su vida, si no reconoce el origen?

¿Qué tan rápido podría cambiar nuestra vida a partir de entender este concepto como para empezar a hacer el cambio e ir hacia una vida exitosa?

El cambio se da a través del crecimiento interior, es decir, al despedirse de los sueños y reconocer exactamente lo que es. La verdad no es otra cosa que hechos, la verdad más grande son hechos y la verdad más grande y la más importante de todas es de la que todo depende: que tenemos un padre y una madre, esa es la verdad. Sin ese padre y sin esa madre nosotros no estaríamos vivos, solo vivimos porque los tenemos a ellos. Todo lo decisivo proviene de ellos, solamente de ellos. Solamente necesito reconocer eso y entonces me vuelvo humilde y ocupo mi lugar adecuado, que es por debajo de todo. En ese instante, a mis padres les puedo decir:"¡Gracias, gracias por todo!" y hacer algo bueno con aquello que me dieron. De repente, la persona tiene fuerza y los padres están detrás suyo, entonces tiene éxito. El que se anda quejando es siempre pequeño y débil, como el que hace reproches, que dice que la culpa es de los otros y que espera algo que nunca llega… pero a los padres los tiene siempre.

¿Cómo sé que estoy en el lugar adecuado?

El que está en su lugar correcto tiene fuerza y está centrado. Otros lo respetan porque se queda en su lugar, no va más allá, ni hacia arriba ni hacia abajo, en su lugar correcto está con todo al mismo nivel de respeto, y en ese lugar tiene amigos, trabajo y dinero, que además gasta. Con el dinero que tiene puede hacer mucho porque el dinero tiene fuerza, así que si en su lugar tiene dinero, ahí el dinero también se quiere quedar.

¿Qué pasa con el nivel de conciencia de una persona que está en el lugar adecuado?

Lo de la conciencia es algo complejo porque hay varias conciencias. Ocurre que hay muchos que ocupan un lugar que no les corresponde, por ejemplo cuando quieren ayudar a alguien, entonces ¿qué hacen?, dejan su lugar y se colocan por encima del otro. Se produce un desnivel de arriba hacia abajo y ambos son lugares incorrectos: el ayudador está en un lugar equivocado y el que pide ayuda también. Los dos se encuentran en lugares erróneos. El éxito se logra entre pares que se reconocen mutuamente. Es decir, cuando alguien necesita ayuda se dirige a alguien que sabe más que él y se la pide, pero permanece en su lugar. Solamente quiere la ayuda como para hacer algo, y el otro permanece en su lugar, le da esa ayuda sin intervenir, lo deja entonces ahí donde está. Y puede ser que aquel que brindó ayuda también necesite algo de quien ayudó, porque él también tiene una habilidad especial, entonces le dice: "¿Me puedes enseñar algo?", y él también lo hace, pero permanece en su lugar. Entonces existe la cooperación: cada uno da y cada uno toma. Eso es, por ejemplo, lo que hace avanzar a una empresa cuando todos los colaboradores, según sus capacidades, pueden colaborar y son reconocidos. Pero qué ocurre en muchas empresas hoy día: fracasan. Sin la lealtad de los colaboradores toda empresa fracasa. La situación, por ejemplo, de que los accionistas ocupen el primer lugar, a pesar de no hacer nada, solamente dar dinero sin responsabilidad personal y de que en pos de sus ganancias se sacrifique la seguridad de los empleados y se los despida, hace que los colaboradores se sientan inseguros. ¿Quién puede imaginarse qué efectos tiene eso sobre la empresa? Hay, por ejemplo, muchas empresas grandes de las cuales toda una región depende para sobrevivir; una industria grande, cadenas grandes de empresas, y muchos de los que conducen esas empresas conocen su responsabilidad. Entonces la gente se da cuenta, piensa "Así somos una familia" y les dan su apoyo. Esa es una empresa sana, tiene un ámbito en el cual está reconocida. Otro ejemplo: en una empresa pequeña, artesanal, del dueño dependen muchas familias para sobrevivir y si él es conciente de eso y lo reconoce, sus colaboradores le son leales y esa empresa florece. éstas son leyes fundamentales.

¿Esta lealtad tiene alguna relación con el vínculo que tenga cada empleado con su propia madre?

Sí, por supuesto. El que tiene una buena relación con su madre tiene una buena relación con sus jefes y el que rechaza a su madre, rechaza al dueño y termina siendo despedido.

¿Hay que despedirlo?

No, se lo retira automáticamente. No rinde, no tiene el amor y entonces pierde el puesto de trabajo.

¿Cómo contrataría usted a una persona para una empresa?

Hace poco tuvimos un buen ejemplo en México. Había una persona que tenía una posición líder en una empresa y entonces hicimos una Constelación. Lo configuramos a él, a los clientes y a los colaboradores. Todos giraron para el lado contrario al de este hombre. Su antecesor se había jubilado y entonces él había sido contratado de afuera, pero nadie lo quería. Configuramos a su madre y ella también giró para el otro lado, no tenía relación con ella, es decir, cuando se contrata a alguien para una posición líder hay un test sencillo: prueba cómo está su relación con la madre, si es buena significa que va a tener una buena relación con la empresa y los demás lo respetarán y lo amarán.

¿Cómo sabemos que somos exitosos? Porque a veces no todas las áreas de nuestras vida llegan al propósito que queremos, entonces se podría decir que es un éxito a medias? Es decir, ¿el éxito es contundente o se manifiesta sólo en algunas áreas de nuestra vida?

Siempre es contundente...

¿Eso habla de la relación con mi madre?

El que está en sintonía con sus padres tiene éxito en la relación de pareja, en la relación como padre o madre y en lo que hace en general. Toda esa bendición viene de los padres y se necesita muy poquito para tenerlo: hacer una pequeña reverencia ante ellos.

Si no tengo éxito en todas las áreas de mi vida, ¿qué aspecto debería trabajar con mi madre?

Uno no puede trabajar una relación, se la tiene o no.

Lass claves de la Felicidad son las Mismas que rigen la Actividad deportiva

Cualquier actividad
Cualquier Meta
Requiere unas destrezas para poder conseguirla
Nada se consigue si no le pones
1.-Coraje
2.-Entusiasmo
3.-Afan de superación
4.-Voluntad
5.-Motivación
6.-Apoyos adecuados
7.-Conocimientos
8.-Compromiso
9.-Hacer que suceda
10. Capacidad de Mejora
11.-Aprende a soñar
12.-Aportar Soluciones
13.-Da Sentido a mi vida
14.-Cubre mis necesidades
15.-Conexión Emocional
16.-Aprende a cuidarte
17.-Integrado tu objetivo que le veas sentido.
18.-Reconocer tus fallos
19.-Gestiona bien tus emociones
20.-Aprende a ganar sin echarte a perder
21.-Maneja La fustracion.
22.-Pon a tu equipo a trabajar a tu favor
23.-Sigue lleno de entusiasmo despues de los fallos.
24.-Que la Fustración no te aparte de tus objetivos
26.-Seguir creyendo
27.-Manten la calma


hay que ser capaz de desarrollar estas 15 habilidades
Para conseguir Metas y Objetivos


 

Aprender los Ordenes del Amor Bert Hellinger

El amor del niño es ciegamente leal a lo que ha sucedido en su familia, y la sigue en el infortunio y la tristeza. Esa lealtad infantil y el auto-sabotaje del que hablaba antes caminan íntimamente vinculados.
La buena noticia es que la lealtad que cada uno siente hacia su familia puede crecer y tornarse adulta.

Las constelaciones familiares ayudan a realizar ese proceso, esa transición hacia otro amor y lealtad en el respeto. Las constelaciones sacan rápidamente a la luz las dinámicas familiares que causan confusión, sufrimiento y limitación, y si se dan las circunstancias propicias, libera de sus efectos a la persona en ese mismo momento, o la orienta en esa nueva dirección.
Cuando una persona es capaz de mirar a los ojos a todos los miembros de su familia, reconocer todo lo que ahí ha sucedido y colocarse en el lugar que le corresponde en ella, todo cambia. El amor que sienta ya no puede ser ciego, y ya no puede seguir llevando consigo los sentimientos de culpa, de enojo o de tristeza que en realidad pertenecen a sus mayores.
Reconocer lo que ha sucedido en la familia de uno, y mirarla con verdadero respeto y gratitud, nos libera de muchas de las cargas que llevamos y deja espacio para más y mejor vida. No existe mejor modo de honrar a nuestros mayores que logrando una buena vida.
Añadir que el alcance de este trabajo no se limita solamente a la persona que hace su constelación, es decir, que trabaja un asunto propio durante el taller, sino que también alcanza a los miembros de su sistema familiar, ya que cuando un elemento de un sistema se mueve, todos los restantes se recolocan consecuentemente, logrando encontrar entre todos un mejor equilibrio.
Por último, repetir que sin lugar a dudas la mejor manera de entender las Constelaciones Familiares es tomar parte en ellas asistiendo a un taller.

viernes, 2 de enero de 2015

La Lista de Propósitos del 2015 Motivado y La Voluntad


PSICOLOGÍA Recomendaciones

Cómo cumplir los buenos propósitos de año nuevo

  • Definir los objetivos de forma concreta y marcarse metas realistas, clave

  • También es importante aprender a tolerar la frustración, destacan los psicólogos

Uno de los propósitos más frecuentes es empezar a hacer ejercicio.
Uno de los propósitos más frecuentes es empezar a hacer ejercicio. SERGIO GONZÁLEZ VALERO
La lista de propósitos para el año nuevo se hace interminable, más larga si cabe que la del año anterior. La experiencia ha demostrado que lo mejor para cumplir los nuevos retos es que sean lo más realistas y alcanzables posibles. Sin embargo, pese a nuestra buena voluntad, la mayoría suelen quedarse a mitad de camino y algunos sólo en el intento. Si quieres alcanzar tus sueños no vale con cerrar los ojos y desearlos muy fuerte. Además de las ganas, es necesario desarrollar algunos comportamientos y sobre todo, ciertas actitudes. ¿Estás listo para cumplir tu lista de propósitos de 2015?
Lo primero que debemos hacer es delimitar bien nuestro objetivo. Y por supuesto que sea lo más real posible. "El tener las expectativas demasiado altas sólo puede generarnos frustración", asegura a EL MUNDO María Bustamante, psicóloga educativa del centro de psicología Centta de Madrid. Una vez tengamos claro el objetivo, es importante planificar la manera de llevarlo a cabo. Para esto, "es fundamental ser honestos con nosotros mismos, ya que sólo se llevará a cabo aquello de lo que realmente estemos convencidos y tengamos capacidad para hacerlo", indica esta especialista.
Definir los retos de la forma más concreta y acotada posible e incluirlos en nuestra agenda es la clave para Alicia López de Fez, psicóloga y directora del centro de psicología que lleva su nombre en Valencia. Por ejemplo, de nada vale apuntar en la agenda: "Hacer más deporte". Lo ideal y lo recomendable sería anotar: "Ir al gimnasio tres días a la semana (lunes, miércoles y viernes), una hora y 30 minutos al día, incluida la ducha, de 19:00 a 20:30". Parece sencillo y obvio, comenta la experta, pero son muchos los que se quedan en objetivos generales, sin acotar, y estos objetivos están de partida, condenados al fracaso.
Es importante tener en cuenta que los objetivos pueden ir moldeándose a lo largo de los meses, en base a nuestras otras obligaciones y/o necesidades. Por ello, es crucial "tener la mente abierta y estar abiertos a cambiarlos", apunta López de Fez. Esto es, si por ejemplo, en lugar de tres días realmente sólo podemos ir dos al gimnasio, no pasa nada, no estaremos fracasando. Simplemente, estamos adaptando nuestro plan a nuestra agenda o compromisos.
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Los propósitos más frecuentes año tras año, según los expertos, son ir al gimnasio, mejorar la alimentación, viajar, estar más tiempo con los nuestros, hacer más caso a los hijos, dejar de fumar o aprender cosas nuevas como por ejemplo algún idioma. En realidad, no se trata sólo de rellenar la agenda y de querer hacer cosas nuevas, sino simplemente de querer ser felices. Pero la felicidad es algo único y subjetivo para cada uno, y hay que tener claro que no es más feliz quien consigue alcanzar sus metas pues "la felicidad se trata de una elección de actitud ante los acontecimientos que nos toca vivir y no una reacción ante los logros", expone Bustamante.
Algunas variables comunes a la felicidad son bienestar psicológico, la capacidad de sentir gratitud, la sensibilidad, el servicio a los que nos rodean, y por supuesto la honestidad con uno mismo y con lo que nos toca vivir. Por ello, "aceptando lo que tenemos nos permite saber dónde estamos y de ahí podemos plantear dónde queremos dar el siguiente paso", añade.

Clave: tolerar la frustración

"La mayoría, ya de pequeños, deseamos lo que no tenemos o bien tenemos lo que desde ese instante ya no deseamos", escribió el filósofo francés, André Comte-Sponville, en su libro 'La felicidad, desesperadamente'. Y es que una de las cosas que debemos aprender desde pequeños es a tolerar los fracasos. A aceptarlos como propios, como algo normal de la vida. Los expertos en la mente humana lo llaman: tolerancia a la frustración. En otras palabras: "La tolerancia a la frustración es la capacidad que tenemos para responder con autodominio a la diferencia que existe entre la realidad y las expectativas que nos habíamos hecho", explica López de Fez.
Muchas personas tienen baja tolerancia a la frustración y no saben recomponerse al ver sus planes no cumplidos. Las personas a las que les ocurre esto, indica Bustamante, no tienen capacidad para aceptar dificultades, contratiempos, molestias o retrasos en la satisfacción de los deseos, generándoles un gran sufrimiento con sentimientos de ansiedad, tristeza, agitación, resentimiento, humillación y enfado. Suelen además, victimizarse y culpar a agentes externos de lo que les pasa.
Por el contrario, tener y saber tolerar la frustración es una gran cualidad que te permite afrontar la vida con otros 'ojos'. "Protege a la persona del ritmo desenfrenado que nos rodea, ayudándonos a mantener la calma en momentos delicados, permitiendo usar nuestra capacidad creativa para buscar diferentes maneras de solucionar los desafíos de la vida, teniendo la convicción de que hay alternativas a la inmediatez", afirma esta especialista.
Este concepto cobra especial importancia en nuestra sociedad, en nuestra 'propia actualidad' del mundo en que vivimos: la era de la inmediatez (con una simple 'click' tenemos todo un mundo de posibilidades a nuestro alcance) y la era del hedonismo (si algo no nos gusta, lo cambiamos). Incluso en las relaciones más personales, o sentimentales. Walter Riso, Doctor en Psicología y autor de 'Enamorados o esclavizados. Manifiesto de liberación afectiva', afirmaba a este periódico que las personas, en muchas ocasiones, seguimos teniendo en el plano afectivo, una baja tolerancia a la frustración, tenemos miedo a perder. Por ello, superar y a aceptar los fracasos es algo crucial para el devenir de la vida.
Saber diferir las gratificaciones, concluye Bustamante, ha demostrado ser algo crucial, pues enseña que para conseguir ciertos éxitos hay que saber esperar y trabajar por ellos.