viernes, 15 de julio de 2016

valorar los cambios

Los 10 pasos hacia tu cima personal (Zenith)tiene claro que la única estrategia posible pasa por “adorar el cambio”, ya que “si tienes miedo a los cambios vas a estar toda la vida sufriendo”. Iriondo reflexiona en esta charla sobre los peldaños más importantes a la hora de rediseñar nuestro mapa mental y encarar la escalera hacia el desarrollo personal con un mayor control emocional. Y es que si una cosa tiene clara el emprendedor es que “es absurdo esperar que las cosas vuelvan a ser como antes”, esto es, tener claro que “el agua del río no vuelve a subir”. La buena noticia es que sí que podemos surfear en ella empezando por un primer y complejo peldaño: la incertidumbre.
1- Surfear la incertidumbre y adorar el cambio
Javier Iriondo contextualiza este primer paso asegurando que “venimos de un mundo donde la gente tenía un trabajo estable que duraba 40 años y no tenía preocupaciones sobre el futuro. Quizás tenía menos expectativas, la vida era más rutinaria y el crecimiento personal no era tan importante. La gente vivía cabreada con el mundo pero no había tanto deprimido. Hoy en día ya no existe esa seguridad y todo el mundo depende mucho más de sí mismo. Es la era del rendimiento personal donde el cambio es constante”. ¿Cuál es el problema? Según el autor, “nos han educado en una era donde el cambio era muy lento, todo el mundo se adaptaba sin ningún problema, pero ahora el mundo se ha acelerado y hemos entrado en la nueva era de la incertidumbre donde vas a tener de 5 a 20 trabajos distintos”.
La profesión del presente y del futuro es la de reinventor
JAVIER IRIONDO
Autor
Iriondo constata que “hay una preocupación, una ansiedad en la sociedad por este miedo a la incertidumbre, cuando nos han educado para la era de la seguridad y la estabilidad. Lo único que te dará seguridad y estabilidad es tu propio desarrollo personal, la seguridad de que venga lo que venga vas a ser capaz de adaptarte, sin esperar que los demás arreglen el mundo por ti”. Una primera lección que termina con una nueva reflexión: “Surfear la incertidumbre y el cambio constante solo es posible a través de la confianza en uno mismo y de adquirir una mayor fortaleza mental. La profesión del presente y del futuro es la de reinventor”.
2- Conocer nuestras emociones
Notorio es que el verbo es conocer, no controlar. “La calidad de vida de una persona depende de la calidad de sus emociones, cuando nos han convencido de que la calidad de nuestra vida depende de los resultados”, asegura Javier Iriondo, quien cree que “los resultados no tienen tanta incidencia como pensamos a nivel emocional”. El autor tiene claro que “si solo vas a ser feliz cuando ganas, prepárate para ser infeliz”, y eso es, según él, “porque en la vida aprendes más de la derrota que de la victoria”.
Si solo vas a ser feliz cuando ganas, prepárate para ser infeliz
El emprendedor explica que “son los pensamientos los que crean las emociones, nosotros mismos provocamos lo que nos pasa a través de lo que estamos pensando. Y lo que estamos pensando depende de lo que estamos tragando, de la información basura que estás entrando en tu mente”. Iriondo deja claro que “no es cuestión de huir de los problemas, sino de plantear alternativas. El problema, es que muchas veces no dejamos de hablar del problema”.
3- Ser dueño de tu tiempo
Para el autor una de los puntos claves para vivir una vida plena es saber cuáles son nuestras prioridades y hacia dónde vamos: “Estamos bombardeados de información y la tecnología está causando estragos a nivel mental. Nos levantamos y tenemos la intención de hacer cosas, pero lo que ocurre es que nos desconectamos y tenemos un mundo entero que está interrumpiendo nuestra concentración y nos desvía de nuestras prioridades”. Para el autor, “la actividad constante no quiere decir progreso si uno no tiene una dirección. Son muchas las personas que acaban agotadas y asfixiadas porque no han parado un segundo pero realmente , ¿qué han hecho?”.
Si no sabes a dónde vas, no puedes llegar a ningún sitio
Iriondo describe como algo capital “determinar un proyecto, darle forma y tener una dirección. Si no sabes a dónde vas, no puedes llegar a ningún sitio”. Para el autor, uno de los grandes problemas de la sociedad actual es “la pérdida del enfoque y de la atención”. Se trata, en definitiva, “de ser dueño de tu tiempo, tener menos dispersión y ser más productivo, lo que reducirá el estrés”.
4- Encontrar la fuente de inspiración
El autor alerta de que todos, absolutamente todos, tenemos momentos vitales en los que “perdemos el control de nuestra mente y nos sentimos ahogados por las circunstancias, hasta que nos convertimos en nuestro peor enemigo”. Son momentos de dudas donde falta la energía. Llegado ese punto, Iriondo propone que nos hagamos estas preguntas: “¿Por qué me voy a levantar?, ¿A quién quiero ayudar?, ¿Por quién estoy dispuesto a sacrificarme?”. Para el autor, hablar de motivación significa “tener claros cuáles son los motivos para pasar a la acción. Y para ello cada uno tiene que tener claro qué es lo que le inspira en la vida”.
Cada uno tiene que encontrar a su fuente de inspiración y a su por qué
Iriondo deja claro que “si tu no tienes un motivo, un objetivo o un sueño, la mente automáticamente se va a los problemas, las preocupaciones y los miedos. O pones rumbo a algún lugar, o la marejada y el entorno te arrastrarán y te inculcarán la percepción de que el mundo es un caos mayor de lo que es. Cada uno tiene que encontrar a su fuente de inspiración y a su por qué”.
5- Superar los miedos
Los miedos son nuestro instinto de supervivencia, el problema es que, con el tiempo, los hemos convertido en absurdos miedos psicológicos. El autor tiene claro que “para superar los miedos tienes que reconocerlos, es imposible arreglar un problema que no reconoces. Cuando reconocemos los miedos, les quitamos poder”. Iriondo cree que siempre serán mucho peores “las consecuencias de no enfrentarte al miedo, que de haberse enfrentado a él”.
Se trata de utilizar tus miedos como el motivo para hacer las cosas, no para huir de ellas
El emprendedor lanza también esta reflexión: “Se trata de utilizar tus miedos como el motivo para hacer las cosas, no para huir de ellas. Si no te enfrentas a ellos, cada día te harás más pequeño. Si lo haces, te conquistarás a ti mismo, ganarás confianza y usarás esos miedos como motivo para pasar a la acción, no para evitarla”.
6- Abordar el miedo a no ser suficiente con la aceptación
Un miedo que, según el autor, “tiene todo ser humano y que engloba a todos los miedos”. Iriondo cree que la mayoría “tenemos un defecto de fábrica que consiste en intentar demostrar algo constantemente para sentir que somos válidos. Pero nadie va a venir de fuera para decírtelo, solo te sentirás suficiente cuando te des cuenta de que no estás aquí para impresionar a nadie o satisfacer las expectativa de los demás. Solo sucederá cuando te aceptes, con dudas y miedos”.
Cuando menos auténtico seas, más vas a sufrir
Uno de los peligros de este siglo, según el autor, “es la incongruencia que tiene la gente entre el mundo virtual y el mundo real. Muchos venden su vida como si fuera un producto exponiendo solo su mejor versión, escondiendo la realidad de su vida. Eso sí, puedes engañar al resto del mundo, pero jamás a ti mismo”. Iriondo cree que esa incongruencia “se está empezando a pagar a un precio muy alto”, algo que, según él, es lastimoso ya que “cuando menos auténtico seas, más vas a sufrir”. El autor cree que solo se puede empezar a crecer o a cambiar a través de la aceptación.
7- Ampliar y mejorar la propia identidad
El autor indica que el motivo principal en la mayoría de los suicidios es la pérdida de la identidad. “Si quieres hacer un cambio en tu vida, pero no hay un cambio de identidad, vuelves a estar donde estabas antes. Debes cambiar la propia percepción de cómo te ves a ti mismo”. Para el autor, “uno tiene que ir ampliando y mejorando esa autoimagen de uno mismo, esa identidad es como un pasaporte en la vida”.
Debes cambiar la propia percepción de cómo te ves a ti mismo
La pregunta es, ¿cómo podemos ampliar nuestra identidad? Iriondo cree que se consigue “atreviéndonos a hacer cosas que hasta ahora no hacíamos y demostrándonos que esa limitación estaba en tu cabeza”. De esta forma, uno acaba rompiendo “las cadenas de la duda que todos tenemos”.
8- Saber perdonar
Javier Iriondo confiesa durante la charla que los mayores sufrimientos que ha visto son “de gente que no ha sabido perdonarse a si misma, y cuando haces eso te estás robando la energía”. El autor tiene claro que “el perdón no cambia el pasado, pero es la única manera de avanzar hacia el futuro”.
El perdón no cambia el pasado, pero es la única manera de avanzar hacia el futuro
El emprendedor cree que también hay que saber perdonar a los demás, “no porque muchas veces esa persona se merezca el perdón, sino porque tú mereces sentirte en paz”. Iriondo cree que el perdón es “como un fuego que si no lo apagas termina por quemarte. Perdonar implica quitarse un peso de encima espectacular, es una cura”. El escritor culmina diferenciado entre responsabilidad y culpa: “La responsabilidad hay que asumirla, pero la culpa no sirve para nada”.
9- Saber tomar decisiones
Todos tomamos decisiones en nuestro día a día, y muchas. Alguna de ellas son inconscientes. Lo que asegura Iriondo es que “si algo no te gusta, debes tomar decisiones para intentar cambiarlo. Las decisiones son lo que ha cambiado el curso de la historia”. Para el autor, “muchas veces nos pasamos la vida esperando a que nos rescaten, cuando aquí solo se rescata a los bancos. Somos los únicos que nos podemos rescatar a nosotros mismos”.
Si algo no te gusta, debes tomar decisiones para intentar cambiarlo
El problema es que, muchas veces, “en un 80% de los casos”, según el autor, solo nos planteamos las decisiones en el momento en el que hemos tocado fondo. “Cuantas veces estamos señalando al mundo como el culpable de todo lo que nos sucede pero no nos movemos de la queja”. Para Iriondo, tomar la decisión implica abandonar esa queja y descubrir “que hay algo más”.
10- Adquirir un compromiso y tener presente un cómo
Y el último peldaño tiene que ver con el paso a la acción. Iriondo señala que después de la decisión “está el compromiso de pagar el precio por llevar a cabo las acciones, y para mantener esa energía, y ahí es cuando vas a necesitar el por qué”. Para el autor, el problema es que “hacemos mucho más para evitar el dolor que para lograr algo”. Iriondo cree que “ venimos de unos padres que querían que a sus hijos no les faltaran de nada y que ha derivado en una generación con fragilidad emocional y que es incapaz de superar las frustraciones”. El autor concluye que “ahí es donde uno tiene que enfrentarse a sus propios demonios y asumir responsabilidades y tomar decisiones. Si no tienes un motivo, te abandonas”.

jueves, 9 de junio de 2016

Mi identificación es más grande que tu olvido Paloma Sanchez-Garnica

La escritora madrileña Paloma Sánchez-Garnica ha resultado ganadora de la XXI edición del premio de novela Fernando Lara, dotado con 120.000 euros, con la obra titulada 'Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido', que trata sobre "la liberación que produce el perdón".
Así lo ha explicado la ganadora nada más conocerse el fallo del jurado en el transcurso de una cenade gala celebrada en el Alcázar de Sevilla y al término de la cual la escritora ha dicho sentirse "eufórica" porque ha visto "cumplido un sueño".
Sánchez-Garnica ha explicado a los asistentes a la cena que su novela, además de sobre el perdón, trata acerca de "lo que no se puede cambiar y sobre el pasado que provoca dolor en el presente y lastra el futuro", con historias de secretos y sagas familiares en las que la felicidad se presenta esquiva pero "siempre está ahí para ser perseguida y alcanzada".
Se trata de su novela "más personal" y está escrita "con la experiencia que dan los años", según la escritora, quien, nacida en 1962 y madre de dos hijos, se convirtió a los 43 años, tras haber ejercido varios años como abogada.
La protagonista de la obra es una jueza madrileña que trabaja en los juzgados de Mostoles (Madrid) y, a diferencia de otras obras suyas anteriores, transcurre íntegramente en la capital de España en la actualidad, un periodo de la historia de España en el que, según la autora, "tenemos todo para ser felices pero nos empeñamos en amarrarnos a la infelicidad".

La Ignorancia es Muy Peligrosa de Paloma Sanchez-Gárnica

Ha escrito una novela de secretos y mentiras que ahonda en lo más profundo de los tejemanejes familiares inconfesables. Una oda en prosa a la liberación que produce el perdón, con la que Paloma Sánchez-Garnica ha ganado el Premio Fernando Lara 2016 –dotado con 120.000 euros–. «Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido» (Planeta) narra la historia de Carlota, una hija bastarda con una vida apacible pero envuelta en una costra de frialdad para blindarse ante el daño que arrastra por un pasado traumático. El libro salió ayer a la venta.
–Carlota lo tenía todo para ser feliz, pero...
–Su pasado condiciona su vida. Sabe que hay algo que no le cuentan, por eso no puede perdonar.
–¿En qué casos es un recuerdo ser fuerte que el olvido?
–En el amor, por ejemplo. El olvido siempre es tuerto e inseguro, como dice Javier Marías. Aparece cuando menos te lo esperas y, si no hay perdón, abre la herida y vuelve a hacer daño. Cuando uno perdona tiende a olvidar. El olvido, aparcado y guardado en la memoria, es una cicatriz que no duele.
–¿Perdonar libera?
–Y no necesitamos que nos pidan perdón. También puedes perdonar sin que exista arrepentimiento del otro. Sí, libera.
–¿Al que perdona o al que pide perdón?
–Más al que perdona, aunque pedir perdón descarga la sensación de culpabilidad. Es un sentimiento salvador.
–Pero a veces se perdona sin olvidar.
–En ocasiones es difícil olvidar. Perdonar es un hecho en sí mismo. No tiene por qué haber reconciliación.
–La novela aborda la conveniencia de contar aquello que ya no se puede cambiar y cuya verdad únicamente duele. ¿Qué me recomienda?
–Siempre es bueno contar, aunque duela, porque da la posibilidad de aclarar, sobre todo a la persona a la que se lo cuentas. Lo que hay que evitar es que lastre el futuro.
–¿Nunca es mejor callar?
–La curiosidad humana nos empuja a conocer aquello que sabemos que nos hará daño y frustrará nuestro futuro, pero que necesitamos saber para comprender lo que somos y por qué hemos vivido así. En ocasiones, es necesario contarlo para poder perdonar. Saber que hay algo y desconocerlo puede llevarnos a huir. La ignorancia siempre es más peligrosa que el conocimiento, porque éste nos da armas para tomar decisiones.
–¿Cuál es la distancia entre el deseo de saber y la necesidad de huir?
–Eso es un conflicto humano que se da en cada persona según sus circunstancias.
–¿Qué no perdonaría?
–Espero no tener nunca que planteármelo. Creo que podría perdonarlo todo, aunque algunas afrentas no haya que olvidarlas. Una de las frases lapidarias que me conmovió e hizo que me pusiera a escribir esta novela fue: nunca podré perdonar a mi padre. Yo soy más feliz cuando perdono.
–El que no perdona tiene rencor.
–Y resentimiento, sensación de revancha. Eso envenena más que la ofensa.
–Si aprendiéramos a perdonar, ¿no habría afán de venganza?
–No. Dar las gracias y pedir perdón son los dos actos más significativos de una buena persona. Hay que aprender a pedir perdón. Y también a perdonar. En ocasiones, tenemos todo para ser felices y nos empeñamos en que no, por comodidad, por no arriesgar, por el qué dirán, por la sensación de fracaso... La felicidad está al alcance de nuestra mano. Todos somos dueños de nuestro destino.
–¿Cómo puede superarse un pasado familiar envenenado?
–Pidiendo perdón y perdonando exclusivamente.
–Carlota es una víctima de esos secretos inconfesables. Siempre ha querido ser distinta. ¿El deseo de ser diferente es la mayor tragedia con que el destino puede castigarnos?
–Carlota es una bastarda, pero vive en su burbuja de familia perfecta hasta que comprende lo que significa la palabra. Nos pasamos la vida anhelando lo que consideramos idílico en otros sin darnos cuenta de que el idilio lo tenemos que vivir con lo que tenemos y somos.
–El violencia de género no siempre es físico...
–Muchas veces es psicológica, una especie de domesticación que carcome la autoestima y duele más. Todavía hay quienes consideran normal que las ninguneen, humillen o desprecien por el hecho de ser mujeres.
–¿Qué tiene la protagonista de usted?
–Ésta es mi novela más personal, pero no por Carlota. He indagado para comprender los conflictos morales y personales que nos rodean. El libro es el producto de lecturas, conversaciones, de lo que he oído y olvidado. Cada personaje lo construí basado en mis vivencias. Es una novela contemporánea. Las otras fueron una mirada al pasado.
–¿Sería una indiscreción preguntarle qué hará con los 120.000 euros del premio?
–Aún no lo he pensado. Tengo dos hijos. Uno de ellos tiene un niño y el otro está en Dubái, así que habrá ocasión para ir a verle. Este premio es una carta de presentación y un reconocimiento que me permite llegar a muchos más lectores.


Leer más:  Paloma Sánchez-Garnica: «La ignorancia es más peligrosa que el conocimiento»  http://www.larazon.es/cultura/paloma-sanchez-garnica-la-ignorancia-es-mas-peligrosa-que-el-conocimiento-JI12831594?sky=Sky-Junio-2016#Ttt1l0jIsJFtWXiY
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domingo, 1 de mayo de 2016

Según Jon Gordon, autor de "The Carpenter (El carpintero)"

Según Jon Gordon, autor de "The Carpenter (El carpintero)", es fácil impedir que la negatividad se apodere de nosotros en esos momentos en lo que todo parece estar saliendo mal, tanto si hablamos de negocios como de nuestra vida en general. Para ello únicamente debemos tener una especie de carta de intenciones o promesa donde vamos a dejar muy claro cómo nos vamos a comportar (cómo deberíamos comportarnos) cuando aparezcan esas dificultades sin permitir que nos derriben anímicamente.


Puede que para algunos, este tipo de carta de intenciones les parezca demasiado simplista, pero deben saber que estos remedios están respaldados por la neurociencia, donde se afirma que la experiencia y percepción de la vida puede cambiar de acuerdo a la forma que recordamos los eventos pasados y programamos mentalmente los futuros acontecimientos y circunstancias.

En el libro The Carpenter, el protagonista despierta en un hospital con la cabeza vendada y con mucho miedo. Está en el hospital debido a que el estrés por la construcción de su fracasado negocio le hizo desmayarse mientras corría. El hombre que le salvó la vida fue un carpintero que rápidamente le demuestra que es mucho más que un simple carpintero. Él es también un constructor de vidas, de carreras, de equipos y de personas, el cual acompaña al protagonista para levantar su negocio en medio de la adversidad y el miedo.

Uno de los secretos que emplea el carpintero es leer en esos días malos esta promesa:
  1. Me comprometo a mantener una actitud positiva frente a la negatividad.
  2. Cuando esté invadido por el pesimismo, elegiré el optimismo.
  3. Cuando sienta miedo, elegiré la fe.
  4. Cuando esté a punto de estallar, voy a elegir mejorar.
  5. Cuando experimente un desafío, voy a buscar la oportunidad de aprender y crecer.
  6. Cuando experimente un revés, voy a ser resistente.
  7. Cuando me encuentre con el fracaso, voy a fallar hacia adelante, hacia el éxito futuro.
  8. Con la visión, la esperanza y la fe, nunca me voy a dar por vencido y siempre avanzaré hacia mi destino.
  9. Siempre sabré que mis mejores días están por delante de mí, y no por detrás.
  10. Estoy aquí por alguna razón, y mi propósito es más grande que mis problemas.
  11. Sé que ser positivo no sólo me hace mejor, hace mejor a todos los que me rodean.
  12. Cada día voy a ser positivo y voy a tratar de hacer un impacto positivo en las personas y en el mundo.
Fuente de las 12 promesas: Geoffrey James/Inc.com
Según la neurociencia, mucha gente se viene abajo cuando llegan los problemas porque no los esperaban, y en otros casos porque no saben cómo hacerle frente a esa circunstancia.
Teniendo grabadas a fuego en nuestra mente este tipo de promesas, nuestra mente, supuestamente ya debe saber cómo actuar. "Cuando llegue la adversidad, debo ser positivo y no venirme abajo. Debo aprender a solucionar ese problema para poder crecer". Cambiamos un problema por un reto, lo cual para nuestro cerebro no es ni parecido.
Un problema nos puede causar estrés, mientras que un reto, nos puede causar inspiración y motivación para superar ese reto. El que veas los retos como oportunidades o como problemas, puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Por tanto, según "The Carpenter", leyendo esta carta de intenciones todos los días, tu actitud ante tu situación irá mejorando, siempre y cuando te creas lo que estás diciendo. En 2 semanas, esta actitud positiva quedará grabada en tu cerebro.

domingo, 24 de abril de 2016

Analizar el Aburrimiento

Cinco tipos de aburrimiento

Indiferente, de calibración, de búsqueda, reactivo y apático. Éstos son, según sus características, los cinco tipos de aburrimiento que algunos investigadores han establecido. Pero no todos están de acuerdo. El propio Danckert, por ejemplo. "Esta clasificación es polémica. Nosotros hemos usado en el pasado el término aburrimiento apático, pero ya no creo que sea un tipo de aburrimiento, sino que representa simplemente a la apatía y la anhedonia, una imposibilidad para experimentar placer".
Una diferencia con estas es la paradójica observación de que el aburrimiento parece ser un estado de agitación, una suerte de lucha interna durante la cual aumenta la frecuencia cardiaca y sube el cortisol, la más típica hormona del estrés.

Aumenta la creatividad (o no)

Algunos estudios apuntan a que, cuando estamos aburridos y cansados, tiende a aumentar la creatividad. Su razonamiento es este: cuando el cerebro está cansado, sigue el rastro de las distracciones que se ofrece y que cuando está concentrado descartaría. Este paseo cerebral permite poner juntas posibles soluciones que en principio se encuentran lejanas y apartadas entre sí.
"Hay muy poca evidencia de que el aburrimiento favorezca la creatividad, aunque lo estamos estudiando", comenta Danckert. De alguna forma lo que haría este, más que proponer soluciones, sería más bien actuar como un optimizador previo.
"Mi colega Andreas Elpidorou", añade Danckert, "sugiere que el lado positivo de un estado de aburrimiento es que opera como una señal que te avisa si te has desviado de tu tarea o de si ésta no es lo suficientemente estimulante, y a la vez te recuerda cuáles son las metas importantes. Ésta es la definición de aburrimiento que me gusta". Algo parecido a lo que decía el editor y presentador estadounidense Clifton Fadiman: "Aburrirse en el momento adecuado es signo de inteligencia".

El 'vagabundeo mental'

El 95% de los estadounidenses consultados en una encuesta reconoció había realizado el día anterior alguna actividad de ocio como ver la televisión o leer, pero hasta el 83% negaron haber pasado ni un minuto "relajándose o pensando".
En el año 2014, un estudio en la revista Science construyó una hipótesis a partir de esos datos, y los experimentos destaparon unas, cuando menos, intrigantes conclusiones. La pregunta que se hacían era: "¿Es que a la gente le molesta estar simplemente pensando, sin hacer nada más?". Entre otras cosas lo que vieron fue que, dejados a solas durante 15 minutos sin nada que hacer, la mayoría de los hombres y una de cada cuatro mujeres decidían recibir al menos una descarga eléctrica con tal de combatir la monotonía que da lugar al llamado vagabundeo mental. El estudio ha sido criticado y todavía se debate sobre ello, pero su frase final tiene la cadencia de un epitafio: "a la mente sin dirigir no le gusta quedarse a solas consigo misma".

Cómo mejorar la educación

Según comenta la psicóloga Jennifer Vogel-Walcuut en la revista Nature, el aburrimiento explica los éxitos de los estudiantes tanto como lo hace su inteligencia innata. Sin embargo, apenas si se ha estudiado cómo tiene lugar esta relación ni cómo resolverla.
Una teoría bastante asentada sostiene que son los alumnos más inteligentes, al estar menos estimulados, los que tienden a aburrirse más en las clases. Aunque esto tiende a darse, algunos estudios han desmontado bastante parte del mito: en realidad es más frecuente que sean los menos dotados quienes caigan en el aburrimiento.
Otros estudios muestran que en el fondo parece darse una correlación donde no se sabe si va antes el huevo o la gallina o ambos a la vez: el aburrimiento disminuye el rendimiento, pero a su vez el bajo rendimiento conduce al aburrimiento.
¿Cómo mejorar este círculo vicioso? Todavía no se sabe con precisión, en parte porque la ciencia del aburrimiento está todavía construyéndose.
Uno de los problemas es que las escalas clásicas que lo evalúan se dirigen más a medir la tendencia a sufrirlo que al que se experimenta en un momento dado (lo que sería más representativo para estudiarlo en la educación).
Ni siquiera hay una herramienta definitiva que permita inducir el aburrimiento y analizarlo de igual manera en diferentes laboratorios (y entre medias cada cual prueba a provocarlo con tareas o vídeos diferentes). Quizás por eso lo que reconoce Danckert: "Creo que sobre esto todavía estamos muy lejos de poder aplicar estrategias válidas en el ámbito de la educación: primero debemos averiguar qué es lo que funciona y qué es lo que no".
Ante tantas incógnitas por resolver y tantos huecos de información por rellenar, una mente conspiranoica resolvería que, para mantener nuestra atención, los científicos (y tambien este artículo) han seguido al pie de la letra aquello que decía Voltaire: "El secreto para aburrir a la gente consiste en decirlo todo".

sábado, 23 de abril de 2016

Hoy es el día mas importante de nuestras vidas

"Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes del camino, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo a los poderosos y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos una y mil veces; las más destructivas, el egoísmo, la mentira, los sentimientos de posesión y nuestro individualismo; nuestras peores derrotas, el desaliento, el temor a no tener el valor de atrevernos y la ausencia de un compromiso verdadero con las angustias y los anhelos de nuestros semejantes, sobre todo con los más desamparados; nuestros defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; nuestras sensaciones más gratas, la buena conciencia, los esfuerzos por ser mejores, aunque sin querer ser perfectos; y sobre todo, nuestra disposición para hacer el bien, tal cual, combatiendo sin desmayo cada una de las injusticias de toda jornada, donde quiera que estén".

domingo, 17 de abril de 2016