jueves, 9 de junio de 2016

La Ignorancia es Muy Peligrosa de Paloma Sanchez-Gárnica

Ha escrito una novela de secretos y mentiras que ahonda en lo más profundo de los tejemanejes familiares inconfesables. Una oda en prosa a la liberación que produce el perdón, con la que Paloma Sánchez-Garnica ha ganado el Premio Fernando Lara 2016 –dotado con 120.000 euros–. «Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido» (Planeta) narra la historia de Carlota, una hija bastarda con una vida apacible pero envuelta en una costra de frialdad para blindarse ante el daño que arrastra por un pasado traumático. El libro salió ayer a la venta.
–Carlota lo tenía todo para ser feliz, pero...
–Su pasado condiciona su vida. Sabe que hay algo que no le cuentan, por eso no puede perdonar.
–¿En qué casos es un recuerdo ser fuerte que el olvido?
–En el amor, por ejemplo. El olvido siempre es tuerto e inseguro, como dice Javier Marías. Aparece cuando menos te lo esperas y, si no hay perdón, abre la herida y vuelve a hacer daño. Cuando uno perdona tiende a olvidar. El olvido, aparcado y guardado en la memoria, es una cicatriz que no duele.
–¿Perdonar libera?
–Y no necesitamos que nos pidan perdón. También puedes perdonar sin que exista arrepentimiento del otro. Sí, libera.
–¿Al que perdona o al que pide perdón?
–Más al que perdona, aunque pedir perdón descarga la sensación de culpabilidad. Es un sentimiento salvador.
–Pero a veces se perdona sin olvidar.
–En ocasiones es difícil olvidar. Perdonar es un hecho en sí mismo. No tiene por qué haber reconciliación.
–La novela aborda la conveniencia de contar aquello que ya no se puede cambiar y cuya verdad únicamente duele. ¿Qué me recomienda?
–Siempre es bueno contar, aunque duela, porque da la posibilidad de aclarar, sobre todo a la persona a la que se lo cuentas. Lo que hay que evitar es que lastre el futuro.
–¿Nunca es mejor callar?
–La curiosidad humana nos empuja a conocer aquello que sabemos que nos hará daño y frustrará nuestro futuro, pero que necesitamos saber para comprender lo que somos y por qué hemos vivido así. En ocasiones, es necesario contarlo para poder perdonar. Saber que hay algo y desconocerlo puede llevarnos a huir. La ignorancia siempre es más peligrosa que el conocimiento, porque éste nos da armas para tomar decisiones.
–¿Cuál es la distancia entre el deseo de saber y la necesidad de huir?
–Eso es un conflicto humano que se da en cada persona según sus circunstancias.
–¿Qué no perdonaría?
–Espero no tener nunca que planteármelo. Creo que podría perdonarlo todo, aunque algunas afrentas no haya que olvidarlas. Una de las frases lapidarias que me conmovió e hizo que me pusiera a escribir esta novela fue: nunca podré perdonar a mi padre. Yo soy más feliz cuando perdono.
–El que no perdona tiene rencor.
–Y resentimiento, sensación de revancha. Eso envenena más que la ofensa.
–Si aprendiéramos a perdonar, ¿no habría afán de venganza?
–No. Dar las gracias y pedir perdón son los dos actos más significativos de una buena persona. Hay que aprender a pedir perdón. Y también a perdonar. En ocasiones, tenemos todo para ser felices y nos empeñamos en que no, por comodidad, por no arriesgar, por el qué dirán, por la sensación de fracaso... La felicidad está al alcance de nuestra mano. Todos somos dueños de nuestro destino.
–¿Cómo puede superarse un pasado familiar envenenado?
–Pidiendo perdón y perdonando exclusivamente.
–Carlota es una víctima de esos secretos inconfesables. Siempre ha querido ser distinta. ¿El deseo de ser diferente es la mayor tragedia con que el destino puede castigarnos?
–Carlota es una bastarda, pero vive en su burbuja de familia perfecta hasta que comprende lo que significa la palabra. Nos pasamos la vida anhelando lo que consideramos idílico en otros sin darnos cuenta de que el idilio lo tenemos que vivir con lo que tenemos y somos.
–El violencia de género no siempre es físico...
–Muchas veces es psicológica, una especie de domesticación que carcome la autoestima y duele más. Todavía hay quienes consideran normal que las ninguneen, humillen o desprecien por el hecho de ser mujeres.
–¿Qué tiene la protagonista de usted?
–Ésta es mi novela más personal, pero no por Carlota. He indagado para comprender los conflictos morales y personales que nos rodean. El libro es el producto de lecturas, conversaciones, de lo que he oído y olvidado. Cada personaje lo construí basado en mis vivencias. Es una novela contemporánea. Las otras fueron una mirada al pasado.
–¿Sería una indiscreción preguntarle qué hará con los 120.000 euros del premio?
–Aún no lo he pensado. Tengo dos hijos. Uno de ellos tiene un niño y el otro está en Dubái, así que habrá ocasión para ir a verle. Este premio es una carta de presentación y un reconocimiento que me permite llegar a muchos más lectores.


Leer más:  Paloma Sánchez-Garnica: «La ignorancia es más peligrosa que el conocimiento»  http://www.larazon.es/cultura/paloma-sanchez-garnica-la-ignorancia-es-mas-peligrosa-que-el-conocimiento-JI12831594?sky=Sky-Junio-2016#Ttt1l0jIsJFtWXiY
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domingo, 1 de mayo de 2016

Según Jon Gordon, autor de "The Carpenter (El carpintero)"

Según Jon Gordon, autor de "The Carpenter (El carpintero)", es fácil impedir que la negatividad se apodere de nosotros en esos momentos en lo que todo parece estar saliendo mal, tanto si hablamos de negocios como de nuestra vida en general. Para ello únicamente debemos tener una especie de carta de intenciones o promesa donde vamos a dejar muy claro cómo nos vamos a comportar (cómo deberíamos comportarnos) cuando aparezcan esas dificultades sin permitir que nos derriben anímicamente.


Puede que para algunos, este tipo de carta de intenciones les parezca demasiado simplista, pero deben saber que estos remedios están respaldados por la neurociencia, donde se afirma que la experiencia y percepción de la vida puede cambiar de acuerdo a la forma que recordamos los eventos pasados y programamos mentalmente los futuros acontecimientos y circunstancias.

En el libro The Carpenter, el protagonista despierta en un hospital con la cabeza vendada y con mucho miedo. Está en el hospital debido a que el estrés por la construcción de su fracasado negocio le hizo desmayarse mientras corría. El hombre que le salvó la vida fue un carpintero que rápidamente le demuestra que es mucho más que un simple carpintero. Él es también un constructor de vidas, de carreras, de equipos y de personas, el cual acompaña al protagonista para levantar su negocio en medio de la adversidad y el miedo.

Uno de los secretos que emplea el carpintero es leer en esos días malos esta promesa:
  1. Me comprometo a mantener una actitud positiva frente a la negatividad.
  2. Cuando esté invadido por el pesimismo, elegiré el optimismo.
  3. Cuando sienta miedo, elegiré la fe.
  4. Cuando esté a punto de estallar, voy a elegir mejorar.
  5. Cuando experimente un desafío, voy a buscar la oportunidad de aprender y crecer.
  6. Cuando experimente un revés, voy a ser resistente.
  7. Cuando me encuentre con el fracaso, voy a fallar hacia adelante, hacia el éxito futuro.
  8. Con la visión, la esperanza y la fe, nunca me voy a dar por vencido y siempre avanzaré hacia mi destino.
  9. Siempre sabré que mis mejores días están por delante de mí, y no por detrás.
  10. Estoy aquí por alguna razón, y mi propósito es más grande que mis problemas.
  11. Sé que ser positivo no sólo me hace mejor, hace mejor a todos los que me rodean.
  12. Cada día voy a ser positivo y voy a tratar de hacer un impacto positivo en las personas y en el mundo.
Fuente de las 12 promesas: Geoffrey James/Inc.com
Según la neurociencia, mucha gente se viene abajo cuando llegan los problemas porque no los esperaban, y en otros casos porque no saben cómo hacerle frente a esa circunstancia.
Teniendo grabadas a fuego en nuestra mente este tipo de promesas, nuestra mente, supuestamente ya debe saber cómo actuar. "Cuando llegue la adversidad, debo ser positivo y no venirme abajo. Debo aprender a solucionar ese problema para poder crecer". Cambiamos un problema por un reto, lo cual para nuestro cerebro no es ni parecido.
Un problema nos puede causar estrés, mientras que un reto, nos puede causar inspiración y motivación para superar ese reto. El que veas los retos como oportunidades o como problemas, puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Por tanto, según "The Carpenter", leyendo esta carta de intenciones todos los días, tu actitud ante tu situación irá mejorando, siempre y cuando te creas lo que estás diciendo. En 2 semanas, esta actitud positiva quedará grabada en tu cerebro.

domingo, 24 de abril de 2016

Analizar el Aburrimiento

Cinco tipos de aburrimiento

Indiferente, de calibración, de búsqueda, reactivo y apático. Éstos son, según sus características, los cinco tipos de aburrimiento que algunos investigadores han establecido. Pero no todos están de acuerdo. El propio Danckert, por ejemplo. "Esta clasificación es polémica. Nosotros hemos usado en el pasado el término aburrimiento apático, pero ya no creo que sea un tipo de aburrimiento, sino que representa simplemente a la apatía y la anhedonia, una imposibilidad para experimentar placer".
Una diferencia con estas es la paradójica observación de que el aburrimiento parece ser un estado de agitación, una suerte de lucha interna durante la cual aumenta la frecuencia cardiaca y sube el cortisol, la más típica hormona del estrés.

Aumenta la creatividad (o no)

Algunos estudios apuntan a que, cuando estamos aburridos y cansados, tiende a aumentar la creatividad. Su razonamiento es este: cuando el cerebro está cansado, sigue el rastro de las distracciones que se ofrece y que cuando está concentrado descartaría. Este paseo cerebral permite poner juntas posibles soluciones que en principio se encuentran lejanas y apartadas entre sí.
"Hay muy poca evidencia de que el aburrimiento favorezca la creatividad, aunque lo estamos estudiando", comenta Danckert. De alguna forma lo que haría este, más que proponer soluciones, sería más bien actuar como un optimizador previo.
"Mi colega Andreas Elpidorou", añade Danckert, "sugiere que el lado positivo de un estado de aburrimiento es que opera como una señal que te avisa si te has desviado de tu tarea o de si ésta no es lo suficientemente estimulante, y a la vez te recuerda cuáles son las metas importantes. Ésta es la definición de aburrimiento que me gusta". Algo parecido a lo que decía el editor y presentador estadounidense Clifton Fadiman: "Aburrirse en el momento adecuado es signo de inteligencia".

El 'vagabundeo mental'

El 95% de los estadounidenses consultados en una encuesta reconoció había realizado el día anterior alguna actividad de ocio como ver la televisión o leer, pero hasta el 83% negaron haber pasado ni un minuto "relajándose o pensando".
En el año 2014, un estudio en la revista Science construyó una hipótesis a partir de esos datos, y los experimentos destaparon unas, cuando menos, intrigantes conclusiones. La pregunta que se hacían era: "¿Es que a la gente le molesta estar simplemente pensando, sin hacer nada más?". Entre otras cosas lo que vieron fue que, dejados a solas durante 15 minutos sin nada que hacer, la mayoría de los hombres y una de cada cuatro mujeres decidían recibir al menos una descarga eléctrica con tal de combatir la monotonía que da lugar al llamado vagabundeo mental. El estudio ha sido criticado y todavía se debate sobre ello, pero su frase final tiene la cadencia de un epitafio: "a la mente sin dirigir no le gusta quedarse a solas consigo misma".

Cómo mejorar la educación

Según comenta la psicóloga Jennifer Vogel-Walcuut en la revista Nature, el aburrimiento explica los éxitos de los estudiantes tanto como lo hace su inteligencia innata. Sin embargo, apenas si se ha estudiado cómo tiene lugar esta relación ni cómo resolverla.
Una teoría bastante asentada sostiene que son los alumnos más inteligentes, al estar menos estimulados, los que tienden a aburrirse más en las clases. Aunque esto tiende a darse, algunos estudios han desmontado bastante parte del mito: en realidad es más frecuente que sean los menos dotados quienes caigan en el aburrimiento.
Otros estudios muestran que en el fondo parece darse una correlación donde no se sabe si va antes el huevo o la gallina o ambos a la vez: el aburrimiento disminuye el rendimiento, pero a su vez el bajo rendimiento conduce al aburrimiento.
¿Cómo mejorar este círculo vicioso? Todavía no se sabe con precisión, en parte porque la ciencia del aburrimiento está todavía construyéndose.
Uno de los problemas es que las escalas clásicas que lo evalúan se dirigen más a medir la tendencia a sufrirlo que al que se experimenta en un momento dado (lo que sería más representativo para estudiarlo en la educación).
Ni siquiera hay una herramienta definitiva que permita inducir el aburrimiento y analizarlo de igual manera en diferentes laboratorios (y entre medias cada cual prueba a provocarlo con tareas o vídeos diferentes). Quizás por eso lo que reconoce Danckert: "Creo que sobre esto todavía estamos muy lejos de poder aplicar estrategias válidas en el ámbito de la educación: primero debemos averiguar qué es lo que funciona y qué es lo que no".
Ante tantas incógnitas por resolver y tantos huecos de información por rellenar, una mente conspiranoica resolvería que, para mantener nuestra atención, los científicos (y tambien este artículo) han seguido al pie de la letra aquello que decía Voltaire: "El secreto para aburrir a la gente consiste en decirlo todo".

sábado, 23 de abril de 2016

Hoy es el día mas importante de nuestras vidas

"Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes del camino, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo a los poderosos y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos una y mil veces; las más destructivas, el egoísmo, la mentira, los sentimientos de posesión y nuestro individualismo; nuestras peores derrotas, el desaliento, el temor a no tener el valor de atrevernos y la ausencia de un compromiso verdadero con las angustias y los anhelos de nuestros semejantes, sobre todo con los más desamparados; nuestros defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; nuestras sensaciones más gratas, la buena conciencia, los esfuerzos por ser mejores, aunque sin querer ser perfectos; y sobre todo, nuestra disposición para hacer el bien, tal cual, combatiendo sin desmayo cada una de las injusticias de toda jornada, donde quiera que estén".

domingo, 17 de abril de 2016

lunes, 11 de abril de 2016

Lenguaje que genera Emociones positivas.

Usar un tipo de lenguaje positivo, que transmita a nuestros receptores siempre buenas sensaciones y buenos mensajes. Recuerda que tan importante es el contenido de lo que decimos, como la forma que nosotros le damos al decirlo. Somos alfareros con un poco de barro en nuestras manos. De nosotros depende qué hacer. 

Las personas que tienen un lenguaje en el que utilizan palabras agradables, que dejan atrás las palabras malsonantes, que hablan con un cierto tono relajado y que expresan felicidad, son las personas más queridas y más deseadas de escuchar. 

¿Nunca te has cruzado con una persona que utiliza siempre malas palabras o insultos incluso cuando quiere expresar alegría? Esas personas normalmente generan más rechazo que todas aquellas que no lo hacen. 

En la antigua Persia, podíamos encontrar la figura del mensajero.Pues bien, a todos aquellos que traían malas noticias se lessacrificaba. Sin embargo a los que llegaban con buenas noticiasse les daba la mejor comida, bebida y mujeres. Obviamente es una metáfora de cómo las personas asociamos al transmisor la calidad del mensaje que transmite. 

Aprender a Gestionar la Fustración

los niños necesitan es aprender a frustrarse, a sentirse incómodos y a que su cerebro busque soluciones. Nadie se esfuerza y aprende a pensar de forma diferente y seguir luchando cuando no tiene la necesidad de hacerlo.
Educar a los pequeños a tolerar la frustración implica tener adultos que se sientan capaces, que gestionen mejor sus objetivos, que no abandonen y que, por tanto, sean más felices.

Aprendamos todos a tolerar la frustración con estos consejos

1.- Acepta que luchar por algo no tiene una relación directa con conseguirlo. A veces el premio no es llegar o ganar, sino lo que aprendes durante el camino.
2.- No sobrevalores lo que sientes cuando no consigues lo que deseas, es normal sentirte mal. Pasa de tu emoción; dite algo como “es normal sentirme así, y sé que es pasajero”.
3.- No te quedes en el mundo del victimismo. Deja de hablar de lo mal que te sientes, de lo injusto que es el mundo que no te premia después del esfuerzo.
Cambia tu discurso; es de débiles y te aporta poco.
4.-Busca soluciones. Haz preguntas como “¿por qué no lo logré?”, “¿qué puedo hacer de forma diferente?”.