domingo, 5 de octubre de 2014

100 Hábitos de la Gente Altamente EFECTIVA y FELIZ

Aquí tienes 7 hábitos para saber si eres una persona con alta inteligencia emocional o para aprender y seguir estos pasos.
1.-Concéntrate en lo positivo
2.-Rodeate de gente positiva
3.-Poner Limites

1. Se concentran en lo positivo.

Sin ignorar las malas noticias, las personas emocionalmente inteligentes han hecho una decisión consciente de no gastar demasiado tiempo y energía que se centra en los problemas. Buscan soluciones a un problema, se concentran en lo que son capaces de hacer y lo que está dentro de su control.

2. Se rodean de gente positiva.

Las personas con mucha inteligencia emocional no pasan tiempo escuchando a los quejosos y tienden a evitar a las personas negativas. Las personas negativas son una pérdida de energía y no están dispuestos a dejar que otros agotan su vitalidad. Incluso las personas negativas aprenden rápidamente a evitar a las personas positivas.
Pasan tiempo con otras personas que son positivas y se ven en el lado brillante de la vida. Tienden a sonreír y reír mucho y atraer a otras personas positivas. Su calidez, apertura y actitud hace que otros los vean más dignos de confianza.

3. Son capaces de poner límites y ser firmes cuando es necesario

Aunque su carácter amistoso puede hacer que parezcan presa fácil para algunos, son capaces de poner límites y hacerse valer a sí mismos cuando es necesario. Demuestran la cortesía y consideración, pero se mantienen firmes al mismo tiempo.
No hacen enemigos innecesarios. Piensan antes de hablar y se dan tiempo para calmarse si sus emociones parecen llegar a ser abrumadoras. Respetan sus tiempos y los compromisos y saben cuándo tienen que decir No.

4. Piensan hacia adelante y están dispuestos a dejar atrás el pasado

Aprenden de sus errores del pasado y lo aplican a sus acciones en el futuro. Nunca ven el fracaso como permanente.

5. Buscan formas de hacer la vida más divertida, feliz, e interesante

Ya sea en su lugar de trabajo, en casa, o con amigos; saben lo que los hace felices y buscan oportunidades para ampliar el disfrute. Sienten placer y satisfacción al ver a los demás felices y realizados, y hacen todo lo posible para alegrar el día de alguien más.

6. Eligen sabiamente la forma en que gastan su energía

Son capaces de sobrepasar los conflictos donde se involucran con los demás. No se aferran a la ira por lo que otros consideran de ellos, en lugar de eso, usan el incidente para crear conciencia sobre la forma de NO dejar que suceda de nuevo. ‘Si me engañas una vez, la culpa es tuya, si me engañas dos veces, la culpa es mía’, es su lema. Perdonan, no olvidan y es improbable que se aprovechen de ellos nuevamente en el mismo conjunto de circunstancias.

7. Aprenden continuamente y crecen hacia su independencia

Son aprendices de por vida, están en constante crecimiento, evolución, abiertos a nuevas ideas y siempre están dispuestos a aprender de los demás. Al ser pensadores críticos, están abiertos a cambiar de opinión si alguien presenta una idea mejor. Están abiertos a las ideas de los demás y la recolección continúa de nueva información, en última instancia, confían en sí mismos y su propio juicio para tomar la mejor decisión para ellos mismos.

Enagrama Tipo 1

De todos los defectos que existen, el perfeccionismo es uno de los mejor considerados por la sociedad. En el ámbito laboral, por ejemplo, ser una persona que persigue la excelencia está tan bien visto que muchos candidatos, al ser entrevistados para un puesto de trabajo, suelen destacar este rasgo de personalidad como su principal área de mejora. De este modo consiguen dos objetivos: primero, ocultar sus verdaderas carencias. Y segundo, tratar de impresionar a su interlocutor.
No en vano, tener este rasgo en el carácter implica comprometerse con imprimir un sello de calidad en todo lo que se hace. La Real Academia Española define esta conducta como una “tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”. De ahí que, en un primer momento, se relacione con productividad, eficiencia y excelencia. Pero tal como dice un refrán español, “no es oro todo lo que reluce”.
Para analizar este comportamiento, utilicemos como analogía los icebergs. Al observar uno de estos enormes pedazos de hielo, tan solo vemos la pequeña punta que sobresale por encima del agua. El grueso restante –que representa el 85%– queda por debajo, oculto. Hay que sumergirse para poderlo ver. Del mismo modo, al hablar de perfeccionismo solemos quedarnos con los atributos positivos que se encuentran en la superficie, sin vislumbrar la parte inconsciente que queda escondida.

Insuficiencia y autoexigencia


“Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo serás”.
Erich Fromm
Y entonces, ¿qué hay detrás de la búsqueda constante de perfección? ¿Por qué en muchas ocasiones esta característica del carácter suele generar insatisfacción? A los miembros de este club puede que les resulte incómodo reconocer que el motor de sus acciones es la permanente sensación de insuficiencia que sienten en su interior. De ahí que nada nunca les parece lo suficientemente perfecto.
En un nivel muy profundo e inconsciente, los perfeccionistas consideran que no está bien ser como son. Sienten que hay algo erróneo que han de corregir. No saben exactamente el qué, pero esta sensación de imperfección interna les mueve a querer cambiar y les fuerza a comprometerse con mejorar. Esencialmente porque creen que actuando de este modo, volverán a sentirse bien consigo mismos. Es entonces cuando, sin darse cuenta, crean un ideal subjetivo, que determina cómo deberían ser.
El secreto de la serenidad es aceptar cada situación tal y como es
Para poder alcanzar la perfección deseada, desarrollan una autoexigencia feroz e implacable. Y empiezan a escuchar a un juez interno dentro de su cabeza que juzga y critica aquellas decisiones, acciones y resultados que les alejan de dicho ideal. Dado que su conducta se rige por medio de un imperativo moral, suelen hablar en términos de “tengo que” o “debo”. Y cómo no, este patrón de exigencia lo acaban proyectando sobre la gente con la que se relacionan.
Así, los perfeccionistas miran el mundo a través de una lupa, mediante la cual ponen el énfasis en todo aquello imperfecto que debería ser mejor de como es ahora mismo. Pongamos por ejemplo que terminan una novela llena de pasajes narrativos memorables. En vez de apreciar lo valioso que hay en ese texto, suelen criticar los cuatro errores ortográficos que han encontrado a lo largo de las más de cuatrocientas páginas que acaban de leer. Parece como si la mirada de estos adictos a la perfección estuviese entrenada para detectar fallos.

Prepotencia y frustración


“Es muy difícil ser humilde cuando se es el mejor”.
Muhammad Alí

Aprender a cambiar

LIBRO
La aceptología
Gerardo Schmedling (Editorial Unicomundo)
Este texto está basado en transcripciones de charlas de este filósofo colombiano sobre el poder de la aceptación, cuyo mensaje principal es que aquello que no somos capaces de aceptar es la única causa de nuestro sufrimiento.

PELÍCULA
La decisión de Anne
Nick Cassavetes
En esta película, Cameron Díaz interpreta a una madre que lucha desesperadamente contra la enfermedad terminal de su hija mayor, aquejada de leucemia. Al resistirse a aceptar la realidad, llega incluso a concebir a otra hija mediante ingeniería genética para salvarle la vida.
No es un rasgo que se desarrolle con los años. El gen del perfeccionismo viene de nacimiento. De ahí que muchos perfeccionistas asocien a su infancia un sentimiento de no haber sido considerados lo suficientemente buenos por sus padres. Con el paso del tiempo, interiorizan que no está bien cometer errores. Así es como desarrollan la rigidez y la inflexibilidad. Y acostumbran a creerse en posesión de la verdad, imponiendo su punto de vista entre quienes piensan de forma diferente. Una de sus máximas aspiraciones es tener la razón. Y suelen mostrarse intolerantes y prepotentes cuando se sienten inseguros, amenazados por opiniones que discrepan de las suyas. 
Uno de sus mecanismos de defensa consiste en evitar trabajar en equipo. Tienden a cargar sobre sus espaldas con la responsabilidad de hacer lo que se tiene que hacer. Les cuesta muchísimo delegar en otras personas, pues no confían en nadie más que en sí mismos. ¿Cómo van a hacerlo si los demás no se esfuerzan tanto como ellos ni consiguen imprimir el nivel de calidad y excelencia que desean?
Para compensar su sensación de insuficiencia tienen que aparentar ser perfectos a los ojos de la gente. De ahí que suelan ser muy susceptibles. Tienden a irritarse con facilidad cuando se sienten criticados. No soportan que nadie les diga cómo tienen que hacer las cosas. Sin embargo, esto es lo que acostumbran a decirles a las personas con las que interactúan.
Debido a la autoexigencia, rigidez y susceptibilidad que se ocultan bajo la superficie del perfeccionismo, estas personas terminan cosechando una frustración permanente. Su emoción predominante es la ira, la cual se manifiesta como una bola de fuego en el estómago cada vez que las cosas no salen como ellos esperaban. Eso sí, debido a que enfadarse no es una conducta demasiado perfecta, tienden a reprimir su ira hacia dentro. No es ninguna casualidad que entre el colectivo de perfeccionistas muchos somaticen la rabia, el estrés y la tensión en forma de dolores de cabeza, espalda y bruxismo.

Serenidad y aceptación

“No eres la charla que oyes en tu cabeza. Eres el ser que escucha esa charla”.
Jiddu Krishnamurti
La clave para que el perfeccionismo no sea fuente de insatisfacción reside en el arte de cultivar la serenidad y la aceptación. Y para ello es necesario que se den cuenta de que en su interior oyen una voz que los critica por todo lo que podrían hacer mejor. También han de tomar consciencia de las consecuencias que les está reportando seguir los dictados de dicha vocecita. Comprender que ellos no son ese juez interno tan exigente es el primer paso para recuperar el equilibrio perdido en su afán de ser perfectos.
Una práctica muy recomendable consiste en reírse de dicha vocecita cada vez que comience a resaltar lo que debería mejorarse. A la hora de concluir con alguna actividad, en vez de preguntarse si es intachable –lo cual nunca lo será a los ojos de un perfeccionista– pueden verificar si es “digna”, algo que sí está a su alcance. Más que nada porque el secreto de la serenidad consiste en aceptar cada situación tal y como es, en vez de esperar que sea como ellos quieren.
Al recuperar el contacto con la serenidad, los perfeccionistas asumen que los errores que cometen no son buenos ni malos, sino necesarios para aprender y evolucionar. También comprenden que todo es perfecto –incluidos ellos–, porque todo lo que sucede está en su proceso hacia la perfección. Que, por cierto, es invisible a los ojos. No tiene tanto que ver con los acontecimientos externos como con lo que uno siente por dentro al relacionarse consigo mismo.
En la medida que estas personas profundizan en aceptarse tal como son, comienzan a hacer lo mismo con los demás y sus circunstancias. Aceptar no es resignarse ni ser indiferente; es comprender que todo tiene su razón de ser y que de nada sirve luchar o tratar de cambiarlo. Lo paradójico es que cuando se aceptan de verdad, surge la transformación. Aparentemente nada ha cambiado. Pero al modificar su forma de mirar, cambia por completo su manera de vivir y de relacionarse. Y el único indicador fiable para saber si han conquistado dicha aceptación es la paz interior

domingo, 14 de septiembre de 2014

La Modestia La Sencillez La Humildad La Sensatez

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


La modestia es la actitud tendente a moderar y templar las acciones externas; implica contenerse en ciertos límites, de acuerdo con las conveniencias sociales o personales. También es la cualidad de humilde, de falta de vanidad o de engreimiento.
También la modestia es una Cualidad del carácter de una persona que le hace restar importancia a sus propias virtudes y logros y reconocer sus defectos y errores: la modestia es una gran virtud.
Las prácticas específicas de la modestia varían entre culturas, épocas y grupos de personas. El estándar de modestia posee diferentes características, siendo una medida tendente a encauzar al individuo en la sociedad ya que suele ser juzgado por ésta cuando se extralimita en su comportamiento.
Los principios generales de la modestia promueven evitar la excesiva atención hacia uno mismo, limitando las acciones y actitudes para inculcar comportamientos menos egoístas. A veces, la modestia suele confundirse con la timidez o la simplicidad.
Esta virtud generalmente se entiende como un señalado recato y hasta cierto punto inhibición por las expresiones de sí mismo; un individuo modesto es el que no hace gala de sus bienes o facultades, esta virtud es la consideración de no lastimar al prójimo con un desplante que pueda causarle daño.

Clases de Modestia
  • Hay 10  especies de modestia ,  para los actos internos y  para los externos:
    a) la humildad que modera el afán de superioridad;
    b) No hacer alarde
    c) Primero entender y escuchar sin interrupir
    d)Es amable
    e)Es comprensiva
    f) la estudioso o afán de saber, que estimula a la búsqueda de la verdad y frena el deseo de saber lo que excede nuestra capacidad;
    g) la modestia en el comportamiento, en las costumbres;
    h) la modestia en el adorno (cfr. P. Lumbreras, De fortitudine et temperantia, Roma 1939, nos. 159 y 307-363).
    i) Escuchar es un acto de generosidad es convertirte en un recipiente
    j) Trabajar la Paciencia
    k) Trabajar con Autocontrol
    l)Irradiar Calma
    m) Escucha para entender

lunes, 1 de septiembre de 2014

LOS SIETE HABITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA
INTRODUCCIÓN
El libro de “Los 7 hábitos de la gente altamente eficaz” es realmente muy interesante, ya que sirven en cualquier organización, ya sea tanto en una empresa como en la familia,.
Si una persona es capaz de llevar estos hábitos en su vida cotidiana puede lograr importantes logros, tanto en su vida personal, como en cualquier organización.
Y creo que como dice al principio el libro, aunque es difícil romper con los paradigmas que ya tenemos incorporados y nos cueste trabajo, también es muy bueno adoptar otras posturas que nos hagan mejorar y sobre todo como dice el libro la importancia que tiene el romper una paradigma radica en que se puede llegar a cambiar toda una mentalidad como lo hizo Copérnico o Newton, incluso por ejemplo las mujeres que adoptaron el movimiento feminista, que lograron realmente un cambio en la mentalidad de toda una sociedad.
Este trabajo trata de explicar de manera breve los siete hábitos de los que habla Covey y además la forma es que los puedo aplicar específicamente a mi vida cotidiana
RESUMEN
Los hábitos de la efectividad personal y organizacional.
Primer habito: Sea proactivo.
Este hábito de efectividad representa la posibilidad de asumir nuevos desafíos en un ambiente de libertad individual y responsabilidad social de la persona humana. Este es el hábito de la conciencia y conducta de responsabilidad, el que resulta determinante en cada persona para comprender sus realizaciones y frustraciones, sus retos y sus respuestas, sus ambiciones y sus logros.
Se Asertivo di las cosas de manera clara y amable.
Asume la responsabilidad de tu vida
Es muy importante entender que entre los estímulos, procedentes del ambiente externo e interno, y las respuestas, manifestadas en conductas observables o no, existe la libertad interior de decidir. Esta es evidentemente una postura no determinista, tal como el propio Viktor E. Frankl la señalara al considerarla la última de las libertades humanas. Al hombre se le puede despojar de todo salvo la de elegir sus valores de actitud frente a las circunstancias de su propia vida. Una lección magistral de libertad interior de elegir la dio el propio Frankl a raíz de su dolorosa experiencia durante sus años de confinamiento (1942 - 1945) en cuatro campos de concentración nazi. Su extraordinario libro: Un psicólogo en un campo de concentración (1946), publicado después con el título de: El hombre en busca de sentido, siempre perdurará como uno de los más valiosos legados de valor y esperanza humanas en las condiciones más difíciles de soportar para un ser humano.
Algunos ejemplos ilustrativos sobre lo que constituye el hábito de la responsabilidad, son los siguientes:
Valore positivamente la proactividad porque su práctica cotidiana le significará también mayor libertad personal.
Sienta, piense y actúe reconociendo que su familia es su responsabilidad más importante.
Acepte nuevos retos que lo desafíen a cuestionar y romper su precaria seguridad para desarrollarse cada vez más.
Supere con decisión y valor las barreras internas y externas que le impiden actuar en forma proactiva.
Anticípese al futuro diseñando con creatividad y oportunidad acciones preventivas.
Actúe con suma responsabilidad en su trabajo como un camino inteligente para progresar.
Reafirme día a día la responsabilidad que tiene sobre su propia vida.
Segundo hábito: Empiece con un fin en mente.

Este hábito de efectividad refleja el liderazgo personal y satisface plenamente la necesidad de encontrar un sentido a la propia existencia. Este es el hábito de la primera creación o creación mental, el que resulta esencial en cada persona para comprender el cumplimiento de su misión existencial.
Las observaciones y estudios realizados acerca de la visión de futuro revelan que esta es en verdad extraordinaria y, tal como lo considera Stephen R. Covey, el poder de una visión de futuro es increíble. La literatura mundial abunda en casos que demuestran la manera en que la visión de futuro posibilita el cumplimiento de los propios objetivos. Viktor E. Frankl lo demostró personalmente, así como en los casos de aquellos otros individuos enfrentados a situaciones límites en los campos de concentración nazi. Benjamin Singer también comprobó el caso de niños escolares que tenían una imagen de roles centrados en el futuro y su influencia para su desarrollo. Andrew Campbell y Laura L. Nash estudiaron la influencia del sentido de misión para el caso de las organizaciones y equipos. Por último, Fred Polak estudió, para el caso de las civilizaciones, la influencia de la visión colectiva de futuro.
Algunos ejemplos ilustrativos sobre lo que es el hábito del liderazgo personal, son los siguientes:
Decida y actúe iluminándose con su propia visión de futuro.
Dirija su vida previendo su derrotero futuro.
Contraste sus decisiones y acciones con su misión personal y realice los ajustes que correspondan.
Acepte que su vida tiene un sentido . . . pero reconozca también que es usted quien tiene que descubrirlo.
Identifique los principios y valores que orientan su propia vida.
Determine el sentido de su vida y comprométase con el mismo.
Lidere su vida trazando el rumbo que recorrerá hoy y mañana.
Tercer hábito: Establezca primero lo primero.
Este hábito de efectividad interpreta la idea de la administración personal, y su aplicación inteligente posibilita que las personas puedan encontrar la diferencia entre lo importante y lo urgente para ser más efectivas. Este es el hábito de la segunda creación o creación física, el que resulta básico para comprender la calidad de las decisiones y acciones en el día a día.
Existen varias generaciones de aplicaciones inteligentes respecto a la administración del tiempo, cada una de las cuales ha logrado un avance sustantivo con respecto a la anterior: Desde la primera, basada en las notas y listas de tareas; pasando por la segunda, apoyada en las agendas; hasta la tercera, fundamentada en la administración del tiempo. Stephen R. Covey ha propuesto una cuarta que encuentra su sustento en la matriz de administración personal, en la que cada actividad puede ser clasificada según dos criterios: 1) Urgencia, aquellas actividades que requieren una acción inmediata; y 2) Importancia, aquellas actividades que tienen que ver con los resultados. Así, cada actividad es susceptible de clasificarse en los siguientes cuadrantes: 1) Urgente e importante: Administración por crisis; 2) No urgente e importante: Administración proactiva; 3) Urgente y no importante: Administración reactiva; y 4) No urgente y no importante: Administración inefectiva. Resulta obvio que es el segundo cuadrante el que resulta clave para el logro de la efectividad.
Algunos ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la administración personal, son los siguientes:
Defina en forma prioritaria los objetivos y metas que deberá alcanzar en el corto, mediano y largo plazo.
Decida sobre aquello que no es urgente pero sí importante en su vida . . . y determine actuar en consecuencia.
Precise sus roles y objetivos, esfuércese por cumplirlos . . . y renuévelos.
Establezca un modelo de conducta que le permita ser plenamente interdependiente.
Efectivice sus resultados definiendo previamente la jerarquía de sus obligaciones.
Trabaje y comprométase diariamente sobre su victoria privada.
Practique a diario el uso de su planificador (agenda) para marcar día a día la diferencia.
Cuarto habito: Piense en ganar / ganar.
Este hábito de efectividad ejemplifica el beneficio mutuo y ayuda poderosamente a encontrar el equilibrio en las relaciones humanas con un sentido de bien común y equidad. Este es el hábito que posibilita el logro de satisfacciones compartidas entre todas aquellas personas que participan en un proceso de negociación.
Este hábito comprende el estudio de seis paradigmas de interacción humana: 1) ganar / ganar; 2) gano / pierdes; 3) pierdo / ganas; 4) pierdo / pierdes; 5) Gano; y 6) ganar / ganar o no hay trato. Cada uno de estos paradigmas es un modelo de relaciones humanas que conlleva determinados objetivos y logros; sin embargo, el primer modelo de los nombrados en una realidad interdependiente es el único viable. Este primer modelo representa beneficios mutuamente satisfactorios, además de que supone aprendizaje recíproco e influencia mutua. La historia de los conflictos en todos los ámbitos psicológicos y sociales refleja la ausencia de esta comprensión, primero, y la práctica desafortunada de las negociaciones, después. Los procesos de negociación colectiva llevados en forma periódica entre representaciones empresariales y sindicales reflejan, en la mayoría de las realidades empresariales latinoamericanas, un modelo basado en el paradigma gano / pierdes, el mismo que a la postre se convierte en un paradigma pierdo / pierdes.
Algunos ejemplos ilustrativos sobre el hábito del beneficio mutuo, son los siguientes:
Piense que si trata al otro como a usted mismo le gustaría ser tratado, estaría sembrando la semilla del ganar / ganar.
Acepte el hecho de que tanto usted como los demás pueden y deben resultar beneficiados en una negociación.
Negocie actuando con integridad, madurez y mentalidad de abundancia.
Decida aquello que favorezca el bien común y la equidad.
Actúe pensando en que todos deben beneficiarse.
Cultive una filosofía de vida ganar / ganar en la vida familiar, laboral y social.
Estimule la inteligencia del equipo de trabajo aportando una filosofía y conducta sustentada en ganar / ganar.
Quinto hábito: Procure primero comprender y después ser comprendido.
Este hábito de efectividad describe la comunicación efectiva y conviene aplicarlo a los efectos de desarrollar los beneficios de la inteligencia emocional y obtener un clima social de respeto y convivencia armoniosa. Este es el hábito que sustenta la necesidad de comprender con empatía al otro para después ser comprendido y poder edificar relaciones interpersonales más constructivas.
Destaca muy especialmente en este hábito la importancia de la escucha empática en el proceso de la comunicación humana. Si bien todos los hábitos de la efectividad se encuentran muy relacionados con la inteligencia emocional, este hábito lo está en un grado mayor por sus propias connotaciones emocionales. Se ha comprobado a través de diversos estudios que la escucha activa resulta para el supervisor una aptitud crítica para obtener el éxito en su gestión. Esta escucha es con la intención sincera de comprender profunda y realmente a la otra persona. Puede recordarse aquí que la antigua filosofía griega reconoce el ethos, fundamento del carácter e integridad; el pathos, base de la empatía y el sentimiento; y el logos, sustento de la lógica y la razón.
Algunos ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la comunicación empática, son los siguientes:
Aprenda mentalmente a ponerse en los zapatos del otro para empezar a comprenderlo.
Pregúntese si la calidad de su comunicación con las personas aporta el respeto necesario y posibilita una convivencia armoniosa.
Reconozca que para comprender al otro deberá aprender a escucharlo . . . con la mente abierta.
Entienda al otro para comunicarse, primero, y encontrar juntos una solución efectiva, después.
Compórtese con la necesaria firmeza y seguridad frente a los demás para ser escuchado.
Realice depósitos constantes y positivos en la cuenta bancaria emocional de los demás.
Aprenda a establecer una comunicación empática escuchando y dejándose escuchar.
Sexto hábito: Sinergice.
Este hábito de efectividad implica la interdependencia y es el producto social de individuos, familias, equipos de trabajo y organizaciones bien integradas, productivas y creativas. Este es el hábito que fundamenta los logros sinérgicos del trabajo en equipo, vale decir de aquellos equipos en los que el resultado del colectivo es mayor que la simple suma de sus integrantes. También podría afirmarse que el cociente intelectual del equipo es mayor que el promedio del cociente intelectual de aquellos que participan en su composición.
La sinergia es un producto resultante de la calidad de las relaciones internas y externas de calidad singular. Así, la sinergia intrapersonal es consecuencia de la práctica de los tres primeros hábitos que propician la victoria privada o maestría personal; en tanto que la sinergia interpersonal es el resultado de la práctica de los tres segundos hábitos que generan la victoria pública o maestría interpersonal. Otra manera de enfocar la sinergia interpersonal es considerarla como un producto de la mentalidad de abundancia, la cuenta bancaria emocional y el esfuerzo por procurar primero comprender. Un ejemplo notable de sinergia son los círculos de calidad comprometidos, productivos y creativos.
Algunos ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la interdependencia, son los siguientes:
Sinergice actuando con proactividad, competitividad y creatividad en su equipo de trabajo.
Seleccione la tercera idea superior en los grupos humanos en los que participe.
Alcance nuevos logros y propicie la innovación en su propia familia.
Supérese a sí mismo para desarrollar cada una de las dimensiones de su personalidad y lograr una mayor sinergia interna.
Actúe proactivamente para ayudar a la formación de un equipo de trabajo bien integrado y productivo.
Acepte la diversidad como una fortaleza del equipo de trabajo que se necesita explotar con inteligencia, creatividad y sensibilidad.
Intégrese a un equipo de trabajo sumando y multiplicando esfuerzos para alcanzar los objetivos del grupo en forma sinérgica.
Séptimo hábito: Afile la sierra.
Este hábito de efectividad interpreta la mejora continua y ofrece un horizonte de superación personal en todas y cada una de las áreas de nuestra personalidad. Este es el hábito que permite entender el mejoramiento personal en las dimensiones física, mental, socio-emocional y espiritual.
Stephen R. Covey denomina a este hábito afilar la sierra por aquella historia que relata acerca de un leñador que se encuentra en pleno bosque tratando con mucho afán de derribar árboles con su hacha. Sin embargo, no le pasa por sus mientes que su hacha también requiere ser afilada cada cierto tiempo para que recupere su filo y pueda seguir brindando un buen servicio. Pues eso es precisamente lo que acontece con las personas cuando no son capaces de hacer un alto en el camino de su vida para recuperar nuevas energías con el descanso reparador, la lectura de estudio, la ayuda solidaria al prójimo o la meditación. Las personas requerimos renovación en todas y cada una las dimensiones de nuestra personalidad: física, mental, socio-emocional y espiritual. En cualquier caso, la falta de una apropiada renovación en estas dimensiones puede tener un elevado muy costo para las personas.
Algunos ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la mejora continua, son los siguientes:
Descanse plácidamente las horas que necesita para reponer sus energías físicas y mentales.
Lea, estudie y reflexione . . . todavía sigue siendo una de las maneras más inteligentes de informarse, educarse y cultivarse.
Mejore todo lo que realiza, siempre existirá la posibilidad de mejorar.
Aliméntese en forma nutritiva y sana para estar siempre en buena forma.
Desarrolle su carácter expresando en su conducta principios y valores positivos.
Ofrézcase a sí mismo la posibilidad de renovarse en todos las dimensiones de su personalidad.
Cultive una vocación de servicio sirviendo a los demás con amor.
ESTABLECER PRIMERO LO PRIMERO
Creo que este habito lo utilizo por ejemplo en mi carrera, establezco primero lo primero al tener objetivos a corto plazo y después metas a largo plazo, por ejemplo mi objetivo inmediato es pasar el segundo parcial, y después pasar el semestre, una meta a largo plazo es obtener mi titulo. Para después poder ejercer mi carrera y sostenerme de ella.
Pero creo que si no estableciera primero echarle ganas para ir pasando poco a poco los parciales pues nunca llegaría a mi meta a largo plazo.
O por ejemplo cuando tengo que estudiar muchísimo para un examen que esta muy difícil, pero por otra parte me invitan a una fiesta o a la disco, si yo fuera a la fiesta, seguramente reprobaría la materia y eso seguramente me causaría muchos conflictos, y además obstruirían de forma inmediata el desarrollo de mis metas; entonces seguramente tendría que aprender a decirles “no” a mis amigos de la fiesta, para de esta manera poder estudiar y poder pasar mi examen.
También llevo una organización por ejemplo con mi libreta de tareas, con la cual, voy viendo que es lo que tengo que hacer, y de esta manera me voy organizando en pequeñas tareas, y de esta manera se llega mas fácil al objetivo que si hiciera todo de un jalón, por ejemplo si un día antes del examen me pusiera a hacer mis trabajos y aparte a estudiar, seguramente no haría bien ninguna de las dos cosas.
En lo que se refiere a la delegación de trabajos, tal vez esta se da a veces cuando se trabaja en equipo, por ejemplo a veces para hacer la tarea mas fácil nos repartimos el trabajo, de esta manera, las personas del equipo nos trabajamos tanto, y el trabajo se hace de una manera equitativa, que a la mejor si nos reuniéramos en equipo para hacerlo conjuntamente, tal vez perderíamos tiempo y tardaríamos mas en realizarlo.
SINERGIA
Este habito lo ocupo por ejemplo en mi familia cuando se va a tomar una decisión o se va a realizar algo, es mejor si lo realizamos juntos que si cada quien lo realiza por su lado, ya que la suma de las fuerzas hace mas efectivo el trabajo.
Esto también llega a ocurrir por ejemplo dentro de la escuela, en algunas ocasiones los maestros tal vez por su forma de dar la clase, propician que todos participemos, y de esta manera se enriquece la clase, ya que es mas interesante muchas veces saber de las experiencias de nuestros compañeros que nos ayuden a entender el tema. Y por ejemplo los maestros que no propician esto, muchas veces sus clases se vuelven aburridas y tediosas ya que no existe sinergia dentro del grupo, y no se llega a un trabajo mas enriquecedor, por que el único que habla es el maestro.
Otro ejemplo puede ser el que daba anteriormente del trabajo en equipo, cuando existe verdadera colaboración entre los miembros del equipo se pueden llegar a hacer trabajos realmente interesantes, en contraste de cuando se trabaja individualmente; ya que por ejemplo las ideas que tiene uno, la otra persona las puede enriquecer.
Es importante reconocer que entre los miembros de un salón o equipo pueden llegar a haber diferencias, pero que estas si se aprovechan positivamente y se respetan es mas eficiente. Que utilizamos esas diferencias con el fin de discutir y échaselas en cara a la otra persona.
CONCLUSIONES
Como ya lo había mencionado al inicio del trabajó, leer este libro me pareció muy interesante, ya que son buenos hábitos, que al menos yo debería de tratar de fomentar mas en mi persona, ya que ayudan desde organizar tu tiempo, como llevar una mentalidad de hacer bien todo lo que haces y de concluir las cosas con éxito.
Además de que es un libro muy fácil de comprender y hábitos que son igualmente fácil de aplicarse desde la vida cotidiana, que creo que seria el mejor momento de aplicarlos, ya que las cosas pequeñas que vamos haciendo todos los dias son las que forman y moldean toda nuestra vida.
BIBLIOGRAFÍA
LOS SIETE HABITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA”; Stephen R. Covey, edit Piados; México; 1ª edición

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sábado, 30 de agosto de 2014

Claves de La Felicidad

1.-Saber lo que quieres
2.-Tener un Propósito
3.-Identificado con tu Propósito
4.-Pon Ganas
5.-Vive con Ilusión
6.-Rodeate de las personas adecuadas
7.-Consigue tus Metas


El éxito y el fracaso son dos conceptos muy discutidos. En ocasiones la línea que separa estos términos, aparentemente tan dispares, es muy delgada y parece complicado diferenciar entre uno y otro. Habitualmente se ha relacionado el éxito con talento, dinero y poder. Pero, ¿es realmente eso?
Tener determinadas aptitudes puede servir para que alguien sea más proclive al éxito. Al igual que gozar de cierto nivel económico y social. Pero al tratarse de un tema tan relativo, al final, influye mucho más el comportamiento y la actitud que tenga cada uno.
Saber gestionar las emociones, mantener la calma y tener inteligencia emocional son factores que inciden poderosamente en el éxito. Este es el argumento que defiende el cofundador de Talentsmart (empresa dedicada a ofrecer servicios para mejorar la inteligencia emocional), Travis Bradberry,en su perfil de LinkedIn. Para Bradberry, estos son los diez pensamientos que comparten las personas exitosas.
No permiten que se limite su alegría
La felicidad debe residir en uno mismo. Compararse con los demás y obtener felicidad o placer con ello es contraproducente, ya que es una medida relativa que depende del éxito de otro más que del propio.
La satisfacción y autoestima reside en uno mismo, independientemente de lo que haga u opine el resto en un determinado momento. Nunca serás tan malo o tan bueno como a veces de harán creer.
No olvidan
La inteligencia emocional está relacionada con el rápido perdón, pero no con el olvido. Perdonar significa dejar a un lado algo pasado y seguir adelante, lo que no significa que en ocasiones vayas a dar otra oportunidad. Hay personas que no la merecen y es necesario saber protegerse a uno mismo.
No morirán en la lucha
Cuando hay conflictos, conviene ser inteligente, mantener el control y las emociones porque si no se terminará por perder los nervios y cavar su propia tumba.
Es importante saber elegir qué batallas merecen ser disputadas y dejar a un lado las que no. Entrar en conflictos cada vez que algo no nos guste no es sano, se acabará saliendo mal parado y se perderá la capacidad para detectar el momento en el que sí que es necesario defender su posición.
No priorizan la perfección
Ser perfecto no es posible… y tampoco tendría por qué ser bueno. Marcarse tal objetivo es una locura y solo generará insatisfacción, sensación de fracaso y el debate interno de cómo debería haberse actuado ante una determinada situación, en vez de disfrutar de cada pequeño éxito logrado.
No viven en el pasado
Cada amanecer marca el comienzo de un nuevo día. Estar anclado en hechos pasados solo conseguirá erosionar la autoestima. Una persona inteligente debe saber que todo el mundo falla, pero la gente exitosa es capaz de levantarse tras la caída.
Obsesionarse con los fracasos terminará por quitar las ganas de afrontar nuevos desafíos y acaba por convertir ese pasado en un presente negativo que impide mirar hacia adelante.
No habitan en los problemas
El centro de atención determina el estado emocional de cada uno. Cuando uno focaliza su mira en problemas, solo generará negatividad. En cambio, centrarse en nuevas oportunidades será mucho más provechoso. Incluso cuando aparezcan momentos conflictivos, ya que el éxito solo llegará si se buscan soluciones.
No se rodean de gente negativa
Un mal entorno genera un clima negativo. En cambio, uno positivo creará un efecto totalmente contrario. Por mucho que a veces nos cueste creer, el resto de personas nos influyen enormemente. Detectar a esas personas que ‘irradian’ negatividad, marcarles unos límites o, si es necesario, alejarse de ellas es una perfecta forma de dirigirse hacia el éxito.
No son rencorosas
Acumular pensamientos negativos y guardar rencor respecto a un agravio no tiene ningún efecto positivo en nuestra salud. Una reacción tal tiene sentido cuando existe una amenaza inminente, pero cuando esta ya ha pasado no debe recrearse en ella.
Resentimiento y estrés van de la mano y ninguno de las dos es positivo para nosotros, por lo que una persona con inteligencia emocional jamás caería en ese error.
No dicen sí, salvo que realmente quieran
A veces es realmente complicado decir que no, pero es necesario afrontar esta dificultad para no acabar desnortado. Existen momentos en los que es necesario decir esta palabra y negarse. Una persona con éxito sabe lo que quiere y, por tanto, es capaz de decir no a aquello que rechaza y decir que sí a lo que desea.